Hace ocho años, Juan Canseco Ayuso, se introdujo en la aventura de ser socorrista, arriesgando su vida para salvar la de otros.
“A lo largo de ese tiempo hemos auxiliado en accidentes en la ciudad de Oaxaca, como Escuadron Organizados en Rescate y Atención Médicas (ORAM) y desde hace cuatro años decidimos abrir otras delegaciones en la entidad oaxaqueña, como es Río Grande, en Juquila y en Salina Cruz y próximamente en Santiago Jamiltepec”, señaló.
Canseco Ayuso se ha capacitado mediante curos de atención pre-hospitalaria en caso de desastres, “he acudido junto con mi hermano Abel a varios de ellos que se imparten en diversas zonas del país, así como para realizar labores de rescate y salvamento”.
Comentó que la capacitación es la clave para la preparación a conciencia que deben realizar todos los paramédicos, para que de esa forma, sepan que hacer en caso de algún siniestro, accidente, inundación, terremoto.
“Mi familia se siente orgullosa del trabajo que realizo, y más mi hija, ya que sabe que su papá usa su uniforme naranja y su casco de rescatista, para intentar siempre salvar una vida, y cuando se logra, la verdad que es muy gratificante, ya que muchas de las personas que por uno u otro motivo, sufren un accidente, tienen a alguien que los está esperando”, dijo.
Para Canseco Ayuso es necesario que se tomé conciencia, que cuando va uno viajando, sepa que no nada más lleva la vida de él en el interior de su vehículo, sino de otras personas que se le pueden atravesar en el camino, ya sean peatones u otros automovilistas, y conducir sobre todo, con prudencia.
“En los rescates en los que he participado, me siento bien, al saber que ayudamos en esos momentos críticos, a salvar la vida de personas, que lamentablemente su vida se encuentra en peligro”, aseguró.
Hya que vencer el miedo
El miedo, no existe en el diccionario de este héroe que se preocupa por capacitarse y de esa manera, tener los conocimientos necesarios para ponerlos en practica en los momentos que sean necesarios, como lo fue durante su estancia en el Istmo de Tehuantepec, donde junto con otros de sus compañeros, entregaron lo mejor de ellos, para localizar, apoyar y rescatar a personas lesionadas.
“No es fácil ser rescatista, se requiere de tener mucha voluntad, estar presente en cada uno de los cursos que se brindan para no fallar en ningún aspecto; dejar la familia, a veces por largo tiempo, ya que alguien tiene que hacer este trabajo y lo hacemos sin ningún interés, simplemente el salvar vidas humanas”, señaló.
Para demostrar lo aprendido, en vacaciones de Semana Santa, brinda sus servicios como salvavidas en un balneario ubicado en el Valle Eteco, lo cual le sirve para reforzar sus conocimientos.
