El cambio de un nivel escolar a otro siempre implica una búsqueda exhaustiva para las madres y padres de familia. La ubicación de la escuela, los horarios, así como los costos forman parte de los elementos que se toman en cuenta a la hora de elegir una institución pública o privada.
En muchas escuelas privadas ya iniciaron las preinscripciones y con ello la revisión de los presupuestos familiares para poder prever gastos futuros por los incrementos que cada año experimentan las colegiaturas.
Ofelia, madre de familia comenzó la búsqueda de opciones de secundaria desde el año pasado. Además de los planes de estudio también ha valorado los horarios de tal manera que puedan compaginarse con los de su trabajo. Además de lo anterior, los costos son otro elemento fundamental. En la búsqueda de escuelas ha encontrado colegiaturas no menores a los cuatro mil pesos mensuales.
Aunque es sabedora que la educación es obligatoria y gratuita en México, la posibilidad de llevar a su hijo a una escuela pública es alejada principalmente por los constantes paros de actividades y los horarios reducidos.
“La educación privada ya no es un lujo, lo vemos como una necesidad sobre todo considerando que el magisterio oaxaqueño tiene mucha actividad sindical y social que los lleva a paralizar actividades y dejar a los niños sin clases”, expresó.
Además de la pérdida de clases, agrega Elizabeth, también madre de familia, la infraestructura escolar en muchos casos es deficiente en las instituciones públicas.
El reporte “Aprender parejo”, elaborado por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Instituto Tecnológico de Monterrey y México Evalúa indican que cuatro de cada 10 escuelas de educación básica no cuentan con electricidad, agua potable, lavabos y sanitarios, y apenas tres de cada 10 cuentan con computadora e internet, mientras que en escuelas privadas ocho de cada 10 cuentan con esa herramienta tecnológica, señala
El informe agrega que en las escuelas de educación media superior, públicas y privadas, el acceso a una computadora e internet para los estudiantes es de 52 y 75 por ciento, respectivamente.
