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Inicial ciclo agrícola de Sembrando Vida en Oaxaca

El programa opera en más de mil municipios en 24 estados.
Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Octavio Vélez Ascencio

La Secretaría de Bienestar (SB), a través de la Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, ha iniciado el ciclo agrícola primavera-verano con una base social de 427 mil familias campesinas incorporadas al programa Sembrando Vida como parte de una estrategia en Oaxaca y en otras entidades, para fortalecer la producción de alimentos desde las comunidades y consolidar una ruta de autosuficiencia alimentaria en el campo mexicano.

La dependencia dio a conocer que esta estrategia opera actualmente en mil 105 municipios, 27 mil 414 localidades y ocho mil 786 núcleos agrarios de 24 estados del país, donde acompaña a las comunidades, principalmente indígenas y afromexicanas, y así la tierra vuelva a ser fuente de alimento, trabajo, permanencia y bienestar. 

Explicó que en este 2026, 17 mil 139 nuevas sembradoras y sembradores se incorporaron al programa en Michoacán, Guerrero y Oaxaca, en territorios vinculados con Planes de Justicia y Desarrollo Integral.

Expuso que el fortalecimiento de las y los campesinos es parte de una justicia histórica y de la reconstrucción de la capacidad alimentaria del país, para avanzar de la seguridad alimentaria, basada en importar alimentos, hacia la soberanía alimentaria y así producir en México lo consumido.

De esta manera, detalló que el impulso de una política pública de acompañamiento a las y los campesinos para sembrar, producir, organizarse y hacer de la tierra constituye una base duradera de bienestar, identidad y permanencia en su territorio.

Precisó que el ciclo primavera-verano está asociado principalmente a la agricultura de temporal y con esto, entre marzo y abril, las familias campesinas realizan las labores de preparación de la tierra: limpieza del terreno, barbecho, rastreo y trazado de surcos, antes del inicio de las lluvias en la mayor parte del país. 

Subrayó que antes de la siembra, las familias también seleccionan las semillas, generalmente nativas o criollas conservadas por generaciones, escogiendo las mejores mazorcas o frutos del ciclo anterior por su tamaño, resistencia y adaptación al clima local, para mantener la diversidad genética, la adaptación a las condiciones locales y la continuidad de los cultivos tradicionales.

Resaltó que en este ciclo primavera-verano se siembran principalmente cultivos anuales como maíz, frijol, ajonjolí, avena, calabaza y cacahuate, entre otros. 

Al mismo tiempo, destacó que los sistemas productivos incluyen cultivos perennes como café, cacao, agave, nopal, limón, plátano, guanábana, durazno, piña y aguacate, así como especies forestales como cedro, caoba, pino y macuilis. 

Mencionó que algunos frutales florecen entre febrero y abril, como durazno, ciruela, manzana, pera y algunos cítricos, mientras las primeras cosechas de ciertos cultivos se presentan entre marzo y junio, como mango, papaya, piña, sandía, melón, chile, calabacita, pepino y diversas hortalizas de ciclo corto. 

La SB dijo que el programa Sembrando Vida ha permitido a muchas familias campesinas consumir alimentos más sanos, producidos en sus propias parcelas y libres de agroquímicos. 

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