En el escenario económico actual la inflación va por el elevador mientras que los salarios van por las escaleras, señaló la economista Ana Luz Ramos Soto.
La situación económica en Estados Unidos ya no se denomina simplemente "inflación", sino que ha evolucionado a un escenario más complejo, expuso.
Con la inflación alrededor del 4.5% a 4.8% y un crecimiento económico esperado de solo 1.9%, se enfrenta a una pérdida del poder adquisitivo, donde "la inflación se va por el elevador y los salarios por las escaleras".
Esto, dice, refleja un estancamiento económico provocado por la incertidumbre política y económica, exacerbado por el hecho de que México no controla su tasa de interés, sino que depende de las decisiones tomadas en EE.UU.
La experta también señala el papel de las remesas, indicando que estas son un claro reflejo de la migración, no solo desde Venezuela, Cuba y Colombia, sino también desde México.
Este éxodo, según Ramos Soto, se debe a las decisiones políticas actuales que, aunque intentan mitigar la pobreza con ayudas económicas, están contribuyendo a la inflación debido al incremento en la circulación de dinero sin un aumento proporcional en la producción de bienes y servicios.
Ramos Soto enfatiza que México ahora depende en gran medida de las importaciones, como el maíz y el arroz, lo que contrasta con su historia de ser un exportador de materias primas.
Esto, combinado con una disminución en las actividades primarias e industriales, plantea un escenario preocupante donde solo el sector terciario, especialmente el turismo, muestra dinamismo. Sin embargo, la economista advierte que este dinamismo proviene del sector informal, lo que no genera empleos formales y estables.
Sobre el programa "Mi Primera Chamba", Ramos Soto criticó que, aunque ofrece empleo a jóvenes, estos empleos suelen estar mal remunerados, lo que lleva a una situación donde se reduce la pobreza extrema, pero aumenta la pobreza económica. Además, la economista expresa su preocupación por el abandono del campo, señalando que muchos beneficiarios de programas sociales han dejado de producir, lo que afecta la productividad agrícola y, en última instancia, la autosuficiencia alimentaria del país.
En relación con el regreso a clases, Ramos Soto subraya los retos económicos para las familias, mencionando que muchos hogares están optando por productos importados, principalmente chinos, debido a su menor costo, aunque su calidad sea inferior. Además, destaca un preocupante aumento en la deserción escolar, especialmente entre los niños que deben incorporarse al mercado laboral para apoyar a sus familias.
Finalmente, la economista ofrece recomendaciones para enfrentar este difícil panorama económico, sugiriendo a las familias que planifiquen cuidadosamente sus gastos, priorizando las necesidades básicas sobre los satisfactores. También resalta la importancia de reciclar materiales escolares y aprovechar los programas de apoyo gubernamental.
Ramos Soto concluye con una reflexión sobre la economía mexicana, destacando que, aunque algunos indicadores sugieren una leve recuperación, esto no se traduce en un verdadero crecimiento económico, ya que el aparato productivo no es capaz de generar los empleos necesarios ni de satisfacer las necesidades básicas de la población.
