Hace 40 años salió a la luz una bebida que nos recuerda a nuestra infancia, aquella en donde no faltaba un Friko para refrescarnos, una bebida de sabores que, especialmente frío o helado sabía menor.
Qué niño no recuerda cuándo a la hora del recreo para acompañar los alimentos las mamás mandaban en el lonche esta bebida o daban dinero para comprarlo.
Friko es una bebida oaxaqueña y fueron los millennials a quienes les tocó idear las diferentes formas de beberla y usar sus envases.
La bebida llegó a costar hasta 1 peso con 50 centavos. Pero para muchos niños de los ochenta y noventa, el Friko no solo era para tomar al revés, frío o en bolis, su envase también fue un balón de fútbol cuando no había una pelota.
Los niños adoraban escuchar rugir su bicicletas con los botes de Friko que colocaban en el tirante superior y la llanta.
Bebida de Oaxaca
La historia de Friko data desde el año de 1982 y es elaborada por la envasadora GUGAR, empresa refresquera orgullosamente oaxaqueña.
250 mililitros eran suficientes para refrescar a un niño con sus sabores de fresa, tamarindo, uva, guayaba, mandarina, limón, piña y mango.
El recipiente ha cambiado de diseño en la actualidad, muchos aseguran que también el sabor, lo que nunca cambiará son los buenos momentos que vivimos tomando Friko en nuestra niñez.
