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FIL Oaxaca: Un asomo a la niñez trans, el nuevo libro de Frida Cartas

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Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Frida Cartas (Mazatlán, 1979) se define como ama de casa y escritora a ratos. “Transporte a la infancia” (Almadía, 2023) es un libro sobre su vivencia trans, es un asomo a su niñez. Con raíces paterna y materna en Oaxaca, la escritora nacida en Sinaloa vuelve a sus 43 años a la 43 edición de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca para hablar de esta conexión y de su infancia. 

Las coincidencias no existen y motivada por la curiosidad de estas fechas que se homologan, pisó por primera vez la feria para presentar este libro sobre el que la escritora Dolores Reyes apunta: 

“No es sólo un viaje alucinado a los primeros años de una vida única, sino una trayectoria directa al Mazatlán natal, a los vínculos del amor y del espanto dentro de la familia, al sofoco de una asfixia permanente y al renacer de la vida como un abanico perfumado que se despliega en todas sus formas con una voz tan dulce y bestial como sólo Frida Cartas ha podido lograr”. 

En entrevista exclusiva, Frida Cartas cuenta sobre cómo llegó a este libro y a la escritura, e incluso a la autopublicación. Vestida de negro y flats, la autora llega fresca a un día caluroso en Oaxaca, mientras se pronostica tormenta. 

-Es tu primera vez en esta feria; ¿cómo fue para ti la experiencia de presentar tu libro?

-Es la primera vez que estoy en la feria, pero también es la primera vez que publico un libro con una editorial. Es una súper coincidencia porque mi papá es de Nochixtlán y mi mamá es de Ixtepec; se casaron y se fueron a vivir a Sinaloa y yo nací allá; entonces, todo es así como si fuera como una carta astral. 

"Yo tengo 43 años, la feria es la 43 edición, o sea, este libro habla de mis papás que son de Oaxaca; entonces, venir a presentarlo aquí, con la edición 43, para mí es como si alguien lo hubiese escrito, lo hubiese planeado. Entonces es muy simbólico este como muy mágico y pues la editorial que me publicó y que cree en mi trabajo".

 

-Tu experiencia con Almadía.

-Cuando me hablaron y me dijeron: "Somos una editorial de Oaxaca",  dije: No, no puede ser, o sea, fueron mis abuelas y mis abuelas aquí crecieron y aquí murieron; entonces yo dije fueron mis abuelas las que le picaban las costillas, por eso me buscaron. 

"Este es un libro de memorias, de remembranzas. Está dividido en dos partes; la primera, que es mi niñez, más o menos como entre los 4 y los 12 años, luego la adolescencia de entre 12 y 16 años entonces.

"Es un libro sobre una vivencia trans que yo en ese entonces no sabía que tenía se le llamaba trans; los trans no nacemos a los 20 años, nacemos chiquitas y también vivimos una sexualidad y una identidad de distinta manera. Entonces, ese es el libro y venir a presentar en Oaxaca para mí es muy muy especial; o sea, no sé cómo explicarlo, pero sé que tiene una conexión que más adelante sabré cuál es".

-Ese fuerte vínculo a Oaxaca, cómo te proyecta al mundo. 

-Aquí fue la presentación oficial de mi libro, es mi primera vez aquí y después vamos a Guadalajara; luego a España que no sé cómo lo voy a hacer porque me dan miedo los aviones; entonces, ¡Oaxaca está bien bonito! Tenía muchísimos años que no venía a Oaxaca. 

 

-¿Cómo fue tu primer acercamiento con la escritura y con la literatura

-Soy la única hija de mis papás que terminó la universidad; mi hermana solamente terminó la secundaria, mi otra hermana mayor terminó solamente el bachillerato y yo fui la que se echó la universidad con licenciatura y maestría; mis papás no estudiaron. 

"Mi papá era militar. Mi mamá no fue a la escuela, sus abuelas y su mamá la criaban para tener que trabajar todo el tiempo. Entonces en mi casa no había libros, pero en mi casa había novelas de televisión; entonces veía muchas y entonces yo me imaginaba mis propias versiones y las escribía; como algo muy natural.

"Escribía mis historias en cuadernos, sobre lo que soñaba y además le aumentaba; por ejemplo, si soñaba que volaba, escribía que también lanzaba rayos. Un día una maestra vio lo que escribía y me alentó; en mi casa no sabían que lo hacía". 

-¿Cómo llegaste a tu primer libro?

-El primer libro que publiqué fue en la prepa exactamente. Yo tenía 16 años, iba a cumplir 17 y se llama “El onceavo mandamiento”, lo publicó la Universidad Autónoma de Sinaloa. Es una carta a mi papá, de reclamo, porque mi papá era militar y me hacía mucho bullying porque yo no era el niño que él quería que fuera; entonces este libro era como un reclamo y petición de reconocimiento y cariño. También era plasmar que si no tenía su reconocimiento o cariño, pues al carajo. 

 

-“Transporte a la infancia” es un viaje a esta etapa de tu vida; ¿cómo fue para ti poder escribir este libro?

-Este libro lo escribí en la pandemia porque empezamos la cuarentena y yo estaba trabajando y en ese momento se acabó mi contrato; así que me puse a escribir, pero también fue como en un proceso de nostalgia, porque estas son historias que yo ya tenía en mente, porque las platicaba mucho con mi mamá. 

"Al empezar a escribirlo me divertí mucho, o sea, empecé a reírme, empecé a recordar esas cosas y las escribí. Alguien lo leyó y me ayudó con el estilo; entonces yo dije: 'bueno, sí, ya yo publiqué el segundo libro de manera autogestiva también me voy a echar este'; pero cuando salió a la luz, la gente lo empezó a leer y me decía: 'Oye, es que esto sí da risa, pero también es muy violento ¿no?'"

 

-Cómo fue publicar con esta editorial.

-Sí, hay mucha violencia y una se da cuenta con todo lo feminista que sea, que de pronto sigue naturalizando bastantes cosas que son muy violentas, muy agresivas y entonces yo dije: "Ay, es un libro muy íntimo que ahora sí, cuando se acabe este tiraje ya no lo voy a hacer"; pero se vendió en menos de un mes y estábamos en pandemia, así que no tuvo presentación.

"Hasta el año pasado por ahí de noviembre, saqué otro tiraje y a principios de año fue que llegó a manos de Almadía. Así que ahora creo que el libro tuvo un proceso terapéutico y liberador, para no perder la memoria. Es como el diario que no tuve de chiquita, sí es mi diario y no lo pude hacer de niña porque era como ponerle sal a la herida, pero tampoco lo pude hacer de niña porque no tenía herramientas para escribir ni la perspectiva de género. Ahora sí".

 

Conócela 

Frida Cartas (Mazatlán, 1979) es ama de casa y escritora a ratos. Norteña que huyó del norte. Feminista incómoda hasta para las feministas. 

Durante cuatro años fue tallerista en temas de sexualidad con perspectiva de género y derechos humanos para juventudes, así como acompañante de mujeres en situación de aborto, y conductora del programa Altersexual en el Instituto Mexicano de la Radio, un proyecto de difusión enfocado en el cuerpo y en la antropología sexual. 

Ha colaborado con medios digitales como la Revista de la Universidad de México, Hysteria, Revista Plástico de Literatura, Cámara Rota, el Yucapost y Revista Enheduanna, y con medios audiovisuales como Voces feministas, En Línea y Voces en E. Es autora de los libros "Onceavo mandamiento" (1992), "Cómo ser trans y morir asesinada en el intento" (2017) y "Transporte a la infancia" (2020), editados inicialmente por ella misma.

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