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Familia espera el cuerpo de Benito, migrante fallecido en Arizona

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

El cuerpo de Benito Muñoz, de 44 años, está por cumplir un mes en la morgue de Arizona, en Estados Unidos, un país al que intentó llegar cruzando el desierto, un viaje en el que como a él, a otros ocho oaxaqueños y cuatro oaxaqueñas, se les ha ido la vida en ello. 

A falta de apoyo institucional, paisanos de San Felipe Tejalapam -municipio a 17 kilómetros de la ciudad de Oaxaca- que radican en Estados Unidos asumirán los gastos de repatriación del cuerpo de Benito hasta la Ciudad de México, pero su familia todavía ignora cuánto tiempo demorará el proceso.

“Se quedó, se desmayó y ya se desvaneció y ya no se pudo levantar entonces las personas del grupo le avisaron a los familiares de Estados Unidos y ellos se enteraron antes que nosotros”, relata Rosa Laura, hermana de Benito.

Burocracia y falta de dinero

Fue ella quien, al enterarse de la noticia el 19 de julio pasado, vio la manera de dar aviso al Consulado en Tucson, Arizona, donde demoraron casi tres semanas en comenzar con el proceso de repatriación.

“Es muy lamentable perder un familiar en Estados Unidos y no tener las condiciones económicas para regresarlo, es difícil por lo caro que sale y el tiempo que las autoridades muy tranquilamente se toman para iniciar un proceso de reparación”, dice tras dominar la impotencia y la frustración de no poder hacer más.

Sin miedo a señalar las limitaciones en el actuar institucional, reconoce que como familia han tenido que buscar por sus propios medios y han sido personas radicadas en Estados Unidos quienes se han comprometido a costear los gastos de traslado que pueden alcanzar hasta los 185 mil pesos, porque “las autoridades sólo se paran el cuello, pero nada es real, sin dinero ellos tampoco mueven un dedo”.

El derecho a volver a ver su cuerpo

Abraham Muñoz, padre de Benito, pensó en vender su casa para contribuir con algo de dinero al deseo familiar de poder enterrar a su hijo en el lugar en que nació: “Ya no lo vuelvo a ver en vida, pero quisiera que esté en un lugar donde pueda visitarlo aunque sea con un ramito de flores”.

En esa larga espera prolongada por la incertidumbre, Reyna Muñoz, madre de Benito y quien se dedica a la elaboración de tortillas, le ha montado un altar en su casa, para rezarle y tener un lugar ante el cual llorar y calmar su dolor.

“Nos duele al no tenerlo, por eso lo pusimos el altar en lo que llega el cuerpo”, se consuela Reyna, una mujer de 65 años que resiente la ausencia física de uno de sus tres hijos.

La casa de la familia de Reyna, levantada en el paraje Erqui con paredes construidas con tabiques y ladrillos, techo de lámina y reja de carrizos permite entender porqué fue difícil que Benito siguiera estudiando después de la primaria y en vez de ello comenzar a trabajar como ayudante de albañil a los 12 años y después como taquero.

Así como es de las principales entidades que por las condiciones económicas orilla a personas a migrar a Estados Unidos, Oaxaca ocupa el quinto lugar del país con la cifra más alta de connacionales que en este 2022 han fallecido en el país vecino.

Un conteo inacabado

Datos del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM) al corte del 14 de agosto contabilizan a 344 personas fallecidas en este 2022 en acontecimientos, accidentes, actos violentos, por COVID-19, en el intento por cruzar la frontera y otras causas que todavía se investigan.

Es la muerte natural la principal causa al agrupar 173 fallecimientos, 117 en hombres y 54 en mujeres, mientras que por cruzar la frontera suman 12, incluyendo a Benito y a cuatro oaxaqueños que como otras 47 personas murieron sin agua y sin aire dentro de la caja de un tráiler abandonado en una carretera de San Antonio Texas.

Esa cifra todavía no incluye a Cristián Velásquez Ramírez. Apenas hace unos días su esposa Martha Alonso recibió la noticia de que su cuerpo apareció, tras casi un mes de que vía mensajes le avisó que estaba internándose en el desierto de California.

Así como  Martha Alonso no ha borrado los últimos mensajes con su esposo Cristián, Rosa Laura no ha querido borrar las conversaciones que mantuvo con su hermano Benito entre el 15 y 17 de julio, cuando se internó en el desierto de Arizona, una ruta mortal para quien quiere llegar a Estados Unidos, ante el aumento de la patrulla fronteriza que tiene la misión de detener a personas sin documentos.

Benito no intentó cruzar el desierto solo, lo hizo con su esposa, quien sí logró llegar a Estados Unidos. A ambos les motivaba trabajar por un mejor ingreso económico que les permitiera mantener a sus hijas de 15 y 9 años, quienes han quedado al cuidado de su tía materna.

“Yo creo que la necesidad hace que arriesguen hasta la vida quizá las personas que lucran con todo esto el cobrar tanto dinero para llevarse a una persona y exponerlos”, reconoce Rosa Laura, cuya familia siente en carne propia el costo irreparable de la migración.

 

De sueño a pesadilla

344 oaxaqueños fallecidos en Estados Unidos

173 por muerte natural

42 por muerte accidental

18 por muerte violenta

12 en el intento por llegar a Estados Unidos

37 por COVID

 56 casos se investiga la causa

9 en acontecimientos en Estados Unidos

Fuente: IOAM al corte del 14 de agosto

 


“Se quedó, se desmayó y ya se desvaneció y ya no se pudo levantar entonces las personas del grupo le avisaron a los familiares de Estados Unidos y ellos se enteraron antes que nosotros”. Rosa Laura, hermana de Benito

 

 “Ya no lo vuelvo a ver en vida, pero quisiera que esté en un lugar donde pueda visitarlo aunque sea con un ramito de flores”. Abraham Muñoz, padre de Benito

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