A fuerza de las exigencias y protestas, el estudiantado y docentes del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO) lograron modernizar el laboratorio de ingeniería mecánica, cuyo espacio físico se ve rebasado por las 18 máquinas que recién han terminado de instalarse, como el centro de maquinado simultado de cinco ejes que, además de ser la más costosa, no se encuentra en otra institución académica.
A su llegada a la jefatura de este laboratorio, en agosto de 2019, a la maestra en ciencias en ingeniería mecánica, Grysel Pimentel Nogales, le tocó encauzar la inconformidad del estudiantado y elaborar la propuesta de modernización de un espacio desfasado en infraestructura e incapaz de cumplir con los requerimientos para la certificación de la carrera.
“Todo empezó con una impresora 3D pequeña para prototipos y de ahí fue saliendo la necesidad de máquinas mayores”, recuerda la única mujer de 19 catedráticos de una ingeniería a la que al año entre el 7 y 9 por ciento de los 500 alumnos que se inscriben son mujeres.
Entre toda la plantilla docente de hombres encontrarse con una maestra en ingeniería mecánica alentó a Cecilia Cortaza Sánchez, una joven de 22 años originaria de Santiago Jamiltepec, en la Costa de Oaxaca, a no abandonar la carrera y lograr cursar ahora el noveno semestre.
“Fue como un momento en el que entendí que es una carrera de diversidad, un modelo a seguir que mis compañeras tomamos”, dice atrapada por la capacidad de adquirir conocimientos para darle nuevas formas a algo tan duro como el acero.
La diferencia de estudiar en este momento la ingeniería en el Tecnológico de Oaxaca a años atrás, es que Cecilia podrá conocer máquinas que cuando su profesora fue estudiante sólo veía en libros o videos.
Sólo con la presión
Al visitar un centro de investigación en León, Guanajuato a Grysel Pimentel le nació la inquietud de incidir para que en el Tecnológico de Oaxaca el equipo se actualizara, pero “no pensé que iba a ser de esta manera”, dice al referirse al esfuerzo pujante de alumnos.
Uno de esos estudiantes, quien ahora es jefe de la Sección de Manufactura Aditiva y docente, es Elí Luis Calvo, sabe bien que las protestas iniciaron desde 2017, pero escalaron en 2019, cuando buscaron al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y consiguieron la autorización de tres ejercicios fiscales del Fondo de Aportaciones Múltiples que sumó 56 millones de pesos.
“No funcionaba en su totalidad el laboratorio, tenía máquinas inservibles que se trajeron cuando era el Instituto Tecnológico Regional en San Felipe del Agua”, a pesar que desde ese 1968 ya sabían que ese equipamiento era obsoleto.
Luis Calvo entendió bien el enojo de estudiantes que hicieron volver a protestar porque al llegar los recursos del Fondo de Aportaciones Múltiples a las cuentas de la Secretaría de Finanzas de Oaxaca les quitaron la mitad de los recursos.
La solución que ofreció el Gobierno del Estado fue convertir esos remanentes en fondos estatales.
Es también él quien lleva la cuenta de 230 millones de pesos invertidos en un laboratorio que sigue exigiendo recursos para que los ingenieros en mecánica se formen con las herramientas tecnológicas que actualmente requiere el mercado laboral, una inversión que no sería posible sin la paciencia de la jefa de laboratorio para superar toda la burocracía a la que se enfrentaron.
“Hizo un trabajo muy arduo, muy grande, porque no tuvimos vacaciones, cuando todo el tecnológico estaba cerrado veníamos en pandemia hasta el domingo. A diferencia de las personas que pasan toda su vida checando a su hora, ella puede llegar a las 7:00 de la mañana e irse hasta las 8:00 de la noche porque el trabajo aquí nunca se acaba”, dice al referirse a la maestra Grysel Pimental, a quien apoyó en la elaboración del proyecto de modernización en la planta arquitectónica.
Inversión constante
Este semestre que comenzó en agosto pasado es el primero con las 18 máquinas instaladas, incluyendo un robot reamanufacturado Fanuc R2000iA 21OF con un costo de 8 millones de pesos que donó un egresado, el ingeniero Roberto Jiménez, quien es gerente de ingeniería en una empresa automotriz transnacional.
El semestre anterior que Miguel Alberto Dominguez Ortega egresó como de la ingeniería en mecánica el laboratorio todavía no estaba renovado y si ahora puede probar con máquinas que le posibilitan adquirir experiencia para trabajar en empresas que hay en otros estados es porque decidió hacer aquí su residencia.
“Algunos compañeros no tuvieron la oportunidad de usar estas máquinas que no sabía usar cuando yo egresé, con la residencia empecé desde cero a aprender a usar el torno, ahorita estoy tratando de entender cómo funciona el centro de maquinado vertical de tres ejes, con la inyectora y la rectificadora tengo la idea”, expresa confiado de que cuando se termine de instalar el centro de maquinado de cinco ejes también podrá poder aprender.
Por ahora el equipo del laboratorio de ingeniería mecánica permite formar a egresados que puedan competir en un mundo tecnológico que no deja de actualizarse.
El riesgo es que la inversión no se vuelva una constante y las máquinas queden de nuevo obsoletas.
ADECUACIONES EN EL LABORATORIO DE INGENIERÍA MECÁNICA
- 230 millones de pesos inversión aproximada:
- 18 máquinas instaladas
- El área de pruebas no destructivas se rehabilitó para integrar una celda robótica donada, con sensor para desactivación de robot al abrir puerta.
- Se retiró equipo de bombeo en desuso y obsoleto para recibir máquinas del área de mecánica de fluidos.
- Se rehabilitó la sección de mantenimiento para que puedan usarse herramientas como torno manual, esmeril, y taladro de banco.
- Se modernizó toda la instalación eléctrica.
