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Entre el "fuego amigo", la complicidad y olvido

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

SAN RAYMUNDO JALPAN, Oax.- Como bien reza la frase “¡Muerto el Rey, viva el rey!”, nadie metió las manos al fuego por los secretarios general de Gobierno, Administración y Finanzas, Carlos Santiago Carrasco, Alberto Vargas Varela y Enrique Arnaud Viñas, durante sus comparecencias ante el Pleno de la 63 Legislatura local.

Como era de esperarse, por ser aún oposición, los diputados del PRI, secundados por sus compañeros del PES y del PVEM, cuestionaron, criticaron y acusaron de corrupción y desvío de recursos financieros a los funcionarios. Los legisladores de Morena cumplieron su papel y debatieron, controvertieron y objetaron todo lo dicho por los secretarios.

 

Algunos con discursos muy belicosos, otros chillantes, pero pocos con fundamento porque muchas de las imputaciones no correspondieron a las facultades de los funcionarios.

 

Al secretario de Administración, lo incriminaron por la falta de transparencia en el uso de los recursos financieros, cuando correspondía a Arnaud Viñas y así por el estilo.

 

Al “ajusticiamiento”, también le entraron diputados del PAN y del PRD, sin importar que sus militantes formaron parte del saliente gobierno estatal y como quiera que sea, sus partidos eran corresponsables.

 

Aunque en forma escueta, la perredista Paola Gutiérrez Galindo fue la única que reconoció la parte de su culpa de su partido. “Fuimos partícipes, callamos, no se hicieron las observaciones a tiempo”, lanzó.

 

Complicidad

 

A la diputada del PRI, Adriana Atristáin Olivera también se le olvidó que trabajó en la Secretaría General de Gobierno durante un buen trecho en esta administración y reprobó a su titular.

 

Así transcurrieron las comparecencias, sin que nadie abogara por alguno de los tres secretarios, hasta que la diputada del PRI, Sofía Castro Ríos, en lo que parecía la última intervención de la jornada de más de cinco horas, refutó a los diputados del PAN y PRD.

 

“Aquí se vienen a rasgar las vestiduras, a hablar hipócritamente, cuando son cómplices de la opacidad. Que falta de congruencia”, soltó.

 

Y todavía fue más allá al acusar que sus compañeras diputadas, Eufrosina Cruz Mendoza y Eva Diego Cruz, una del PAN, la otra del PRD, estuvieron repartiendo cal y láminas un día antes de la elección a la gubernatura, el 5 de junio, repartían cal y láminas en favor de su candidato, José Antonio Estefan Garfias.

 

Pero, como hubo alusiones personales, el presidenta de la Mesa Directiva, Samuel Gurrión Matías tuvo que dar la palabra a las legisladoras. Un tanto tibia, la panista reclamó a la priista que mejor hiciera las denuncias correspondientes, pero la perredista respondió tajante.

 

“Si este gobierno se endeudó fue con la anuencia de los diputados del PRI; además, usted me acusa de repartir láminas, pero no como a usted que la acusan de robarse 80 millones de pesos de los mezcaleros”, rebatió.

 

Y hasta ahí fue todo porque ya la priista no tuvo oportunidad de responder. Bien dicen en la política rupestre oaxaqueña “para tener el pico largo, hay que tener la cola corta”.

 

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