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Ella es Mónica Ortíz, la primera astronauta análoga oaxaqueña que nos invita a soñar con las estrellas

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Foto(s): Cortesía
Celeste M. Torres

“Lleguen tan lejos que las estrellas se vean cercanas”, dice Mónica Ortiz Álvarez, una joven originaria de San Bartolo Coyotepec, en los Valles Centrales de Oaxaca, que con gran dedicación y esfuerzo escribe su nombre en el firmamento al ser la primera astronauta análoga de origen oaxaqueño.

Egresada de la Universidad de Edimburgo, en Escocia en el Bachelor in Science en Astrobiología, actualmente es representante internacional del Instituto de Astrobiología de Colombia.

En entrevista exclusiva para Noticias Voz e Imagen, Mónica habló sobre sus inicios en el campo de la ciencia, sus inspiraciones, los retos más grandes que ha enfrentado, y lo que representa para ella ser una voz que motiva a las y los oaxaqueños de todas las edades a perseguir sus sueños.

Sus abuelos, la principal inspiración

Mónica relató cómo su amor por el espacio y las oportunidades más allá de nuestro planeta nacieron cuando apenas tenía 4 años, tiempo en el que Bernal Álvarez Cruz, su abuelo, la llevaba al campo para contemplar el cielo nocturno.

A pesar de ser abogado de profesión, el señor Bernal siempre fue apasionado por la astronomía, la astrofísica y la ciencia en general, por lo que en sus viajes al campo, compartía con Mónica sus conocimientos e historias; fue entonces cuando en aquella niña que sentía que la Luna la seguía, despertó la curiosidad por lo desconocido.

Ésta curiosidad se volvió insaciable gracias a sus abuelos maternos, quienes la criaron debido a que sus padres, al ser médicos, solían estar fuera de casa. La cercanía con ellos terminó exponiéndola aún más a todo este mundo, pues la incitaban a frecuentar canales como National Geographic y Discovery Channel.

 

 

Otras influencias 

Al cumplir los 9 años, sus papás volvieron a estar más presentes en su vida, y fue cuando comenzó a adentrarse en la fisiología humana gracias a los libros de su padre, en donde se topó con un capítulo de fisiología aeroespacial, sobre la que aprendió gracias a las enseñanzas de su progenitor. A partir de ese momento decidió que quería dedicar su vida a la ciencia, y aunque aún no tenía claro el campo específico, sí que era consciente de su desbordante fascinación e inclinación hacia el sector espacial.

Al ingresar a la secundaria, nació su admiración por dos científicos; Michael Faraday y Bárbara Morgan. 

Cuenta que se sintió muy identificada con la historia de Faraday, pues tanto él, como ella, fue un niño intimidado por ser diferente y por sentir gran pasión por el aprendizaje, pero que, incluso y a pesar de sus limitaciones, logró convertirse en uno de los referentes más importantes de su campo.

Al hablar sobre Morgan, dice haberse identificado con el hecho de que ella también tenía un papá médico, y que disfrutaba mucho de enseñar, pues desde la primaria hasta la fecha, disfruta mucho de compartir sus conocimientos con los demás.

 

Afirma que tras su ingreso a la Sociedad Astronómica de México, conoció a personas que se convertirían en sus mentoras dentro del sector, y a través de quienes descubrió el campo de la astrobiología, en el que actualmente tiene una licenciatura.

Recuerda con mucho cariño a sus mentoras, como la científica chilena Priscilla Nowajewski, quien la motivó a realizar investigación y estudiar títulos científicos; la doctora Jeanette Tiburcio Márquez, de quien aprendió sobre diplomacia y leyes espaciales, además de recibir orientación para expandir su visión en algunas situaciones; y por último Mónica Uribe, quien también la ha apoyado para ampliar sus horizontes.

Concluye afirmando que es gracias al apoyo de todas las personas que le han tendido su mano, desde sus abuelos hasta colegas especialistas en el campo, que pudo convertirse en la persona y profesional que es hoy en día.

Retos y dificultades

Mónica aseguró que uno de los retos más grandes que enfrentó a nivel personal fue tener que encarar la independencia; desde niña fue consciente de que su destino iba más allá de lo socialmente esperado para una pequeña de su edad, y que perseguir sus sueños supondría tener que dejar su natal Oaxaca.

La independencia física, emocional y mental fueron particularmente retadoras, pues al haber crecido rodeada por el abrazo y la comodidad que se le brindaba en casa, aventurarse en el mundo por cuenta propia fue un cambio drástico en su vida.

Para su fortuna, el mismo hogar que le brindó comodidades también la invitaba a valerse por sí misma; cuenta cómo su abuela la motivaba a realizar actividades que ejercitaran su independencia, desde tareas domésticas hasta ser capaz de prepararse un remedio, de ser necesario.

Considera que desapegarse de sus abuelos fue especialmente difícil, sin embargo, sabía que lo que ellos más querían era verla triunfar, razón por la que fueron los primeros en llenarla de motivación para perseguir sus sueños, en momentos de indecisión. 

“Tienes dos opciones; la primera es sentarte viendo cómo los triunfadores pasan delante de ti, o la otra es volverte un triunfador, y vas avanzando. Hay de dos, y la única que va a tener poder sobre su vida eres tú”, le dijo su abuelo cuando Mónica tenía 13 años.

Confiesa que aquella misma indecisión la llevó a pensar que convertirse en astronauta parecía un sueño irreal e inalcanzable, por lo que consideró convertirse en cinematógrafo de flora y fauna salvaje. Pero en este proceso tuvo que aprender a recibir los “no” por respuesta, pues asegura que sus abuelos y padres se negaron a apoyarla en dicha profesión al cuestionarle las oportunidades laborales y económicas de la misma.

Aquella fue la primera vez que, como lo describe, “le cortaron las alas”, por lo que optó por perseguir una carrera en el campo espacial, sin embargo, durante su preparación en el nivel medio superior notó que las invitaciones a formar parte de este campo, su visibilidad, orientación y oportunidades eran muy reducidas en comparación de otras carreras, como la medicina o la abogacía.

Por otra parte, considera que la barrera del idioma también fue un obstáculo al que se tuvo que enfrentar; desde los 14 años comenzó con el aprendizaje de otros idiomas, siendo el inglés y el francés los principales, pero al no poder practicar con frecuencia, su proceso de aprendizaje se vio afectado a cierto nivel.

Representante de la comunidad científica oaxaqueña

Mónica afirma que es un orgullo poder representar a Oaxaca ante el mundo. Asegura que nuestro estado es uno con gran historia; lleno de hombres y mujeres excepcionales, y que, personalmente, les es incomparable la sensación del poder pertenecer a este grupo de personas que han roto esquemas y ser pionera para introducir estos campos a distintas personas nuestra entidad.

“Si tú quieres hacer algo, no basta con que seas buena, basta con que lo sepas compartir”, le decían algunos de sus maestros durante su formación. 

Partiendo de esta mentalidad es que nace en ella el ansia por dejar un legado, tanto para las mujeres, niñas y demás personas oaxaqueñas, como para su propio linaje, y ser un ejemplo de que siempre se puede llegar más lejos, de que no hay imposibles.

Considera que es muy necesario facilitar la exposición a las infancias y juventudes a oportunidades que les permitan explorar sus habilidades e intereses, y sobre todo, espacios en donde no tengan miedo de soñar. 

Asegura sentirse profundamente agradecida de poder llevar estas oportunidades a distintas partes de nuestro estado, desde las zonas urbanizadas hasta comunidades indígenas, y ser testigo de los resultados.

“Yo puedo tener personalmente muchos éxitos, pero yo no quiero ver a mi estado rezagado”, dice afirmando sentirse orgullosa de haber traído a la NASA hasta Oaxaca con el programa Space Apps Challenge.

Es contundente al afirmar que el sector espacial debería ser considerado como prioridad para Oaxaca, tanto por las oportunidades que generaría como por el linaje innegable que nuestros ancestros nos han heredado a todos estos conocimientos, pues nuestras zonas arqueológicas son la evidencia de la estrecha relación de las antiguas civilizaciones con la astronomía y demás campos de la ciencia.

Por su parte, como líder de Oaxaca en Inteligencia Artificial por la Naciones Unidas, también hace mención sobre la importancia de acortar el rezago tecnológico en nuestro estado, aseverando que las nuevas herramientas no deben ser consideradas una amenaza que llegará para reemplazar al humano, sino, un instrumento para expandir su conocimiento, así como mejorar su rendimiento y eficiencia.

Asegura que con la ayuda del centro que busca abrir en Oaxaca –único en la región sureste del país– se puede lograr posicionar a la entidad como precursora en cuestiones espaciales o de inteligencia artificial.

Oaxaca y sus posibilidades

Considera que a través de campañas masivas de divulgación es que se podría atacar la desinformación que el estado de Oaxaca tiene respecto a campos dentro de la ciencia, como la astronomía y sus vertientes, así como otros sectores como la tecnología y la digitalización.

Mónica asevera con base en su propio testimonio que uno de los principales retos a encarar para alcanzar este objetivo es invariablemente la geografía de nuestro estado; cuando comenzó a difundir la iniciativa de NASA Space Apps, ella y su equipo se toparon con una serie de dificultades, como la inaccesibilidad a medios de telecomunicación en algunas zonas.

Una problemática como ésta denota que el resultado de esta inaccesibilidad es un factor determinante para entender la raíz de la desinformación vivida en estas comunidades con temas relacionados al sector, y la necesidad de atacarla a través de la difusión y mejora de herramientas de comunicación.

De igual forma, asegura que las alianzas pueden ser fundamentales para lograr un desarrollo significativo de estos sectores en el estado. Expresa que existen distintas empresas e instituciones genuinamente interesadas en lograr que las infancias y juventudes puedan formarse dentro de la ciencia.

Describe como esperanzador el hecho de notar cómo es posible materializar el sueño de una sociedad unida por un fin común, que en este caso es eliminar y evitar el rezago de Oaxaca, sin embargo, también enfatiza en la necesidad de facilitar apoyos a los jóvenes talentos que representan al estado en cualquier sector, desde el educativo hasta el deportivo o artístico. 

“Tenemos que darnos la mano todos (...) si lo hacemos, vamos a destacar mucho más los oaxaqueños en otros sectores, otros países”

Una voz que inspira

Con gran emoción afirma sentirse honrada de ser una persona que, con apenas 27 años, continúa aprendiendo, que comete errores como todo ser humano, y que convive con derrotas y éxitos, lleva inspiración a personas de Oaxaca, México y el Mundo.

“Para mí el poder ser una inspiración para alguien es demostrarle que, obviamente, no todo es color de rosa, y que a pesar de que el camino sea bastante difícil, uno no tiene que desistir”, dice recalcando la importancia de creer en nosotros y en nuestra capacidad de cumplir nuestras metas.

Por otra parte, asevera que el mismo amor que siente por su sector y la ciencia en general la ha motivado a orientar a otros, y ayudarles a despertar su ansia para perseguir sus sueños.

Comenta que le complace la idea de que esta orientación no solo sea dirigida a grandes multitudes, sino también a su propio círculo cercano, a quienes llama a adentrarse en este mundo desde sus propios campos si es de su interés, pues asegura que todas las ciencias se pueden mezclar con el sector espacial; pone de ejemplo la ocasión en la que, platicando con un amigo que estudió música, él le habló sobre su gran pasión por la astronomía, y la desilusión que sentía al ya no poder adentrarse al sector espacial, pero motivándolo le aconsejó hacer una investigación sobre las terapias musicales que ayudarían a los astronautas que se encuentran en el espacio para contrarrestar la ansiedad o depresión.

Afirma que incluso ha motivado a sus padres a encontrar esa fuerza de voluntad para hoy hacer cosas que en su momento quisieron hacer, pero por distintos motivos no pudieron.

“Nunca es tarde para seguir tus sueños mientras tengas vida” dice contundentemente.

El ser consciente de lo que ha logrado y saber que las barreras existen para ser rotas, a pesar de las limitantes, los “no”, los miedos, e incluso discriminación, es un recordatorio de que, como ella, cualquiera puede llegar a las estrellas. 

Resalta que los puntos “débiles” no deben ser desatendidos, sino, ejercitados; Confesó con timidez que en su etapa de estudios de secundaria batalló con las matemáticas, pero fue gracias a alternativas como tutorías que pudo mejorar en esta materia, y que por esta razón considera fundamental el reconocer las habilidades en las infancias, y brindarles herramientas que potencien dichas habilidades, teniendo a los avances tecnológicos como los mayores aliados para lograr este objetivo. 

El consejo

“Siempre busquen ser felices”, respondió sin titubeo al pedirle un consejo para las y los oaxaqueños que, como ella, aspiran a cumplir sus sueños. “Si tú eres feliz con lo que haces, por ende llegan las demás cosas. Es como un efecto dominó ", asevera.

Es fiel creyente de que la vida no se debe desperdiciar escuchando voces ajenas que nos dicen que no podemos, o que las limitaciones son más grandes que las probabilidades, pues considera que parte fundamental de la búsqueda de la felicidad es creer en las capacidades propias. 

Invita también a aferrarse a sus creencias e ideales, y agradecer siempre, aunque se trate de el logro más mínimo, recalcando que solo tenemos una vida por vivir, y que lo único que no perdona es el tiempo, por ello, debemos hacer con este lo que más nos apasione.

De igual forma, incita a ignorar nuestros miedos, aquellos que nos autolimitan de nuestro potencial, y a no desistir de nuestros sueños, a pesar de las condiciones, dificultades, o el paso mismo del tiempo, pues para ella, un ejemplo de esto es su propio abuelo, quien a sus 75 años logró concluir una maestría, y actualmente persigue la oportunidad de estudiar un doctorado a sus casi 80 años.

“A veces decimos ‘las estrellas son fugaces’, y no es cierto; nosotros somos los fugaces en cuanto al tiempo estelar, entonces ahí te das cuenta, realmente, de que tienes una vida y que lo único que no perdona es el tiempo.”

“En donde está el miedo y la voluntad, yo pienso ese es el límite exacto donde está el éxito, el éxito es persistir siempre en todo lo que te haga feliz “, concluye.

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