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El culto oculto: Venerar a la muerte, de la tradición a la fe

altar
Foto(s): Cortesía
Carlos Victoria

Itzel Santiago rinde culto a la Santa Muerte, desde hace poco más de 18 años, menciona que en sus negocios tiene su altar en el cual no puede faltar la luz, el agua, flores, chocolate, pan y dulces; en ocasiones también mezcal, cerveza e incluso tabaco.

Itzel Santiago menciona que pese a llevar casi dos décadas rindiendo culto a su "niña blanca", no es de las primeras cosas que menciona al conocer a una persona, el compartir su fe solo lo reserva a su círculo más cercano o a los curiosos que preguntan, pues afirma que debido a la desinformación y los prejuicios que existen en la sociedad es que muchas veces prefiere omitir esa información.

"Para mí, ella es mi amuleto de buena suerte", afirma Itzel, alejada de la percepción popular o mitificada de lo que muchas personas podrían pensar. 

Alrededor de esta religión existe una variedad de mitos, percepciones negativas y opiniones controversiales, sin embargo, sus devotos argumentan que la muerte, siendo una parte intrínseca de la naturaleza, no puede ser vista de manera negativa. Principalmente, el debate se centra en la personificación de la muerte como una entidad sagrada, una concepción firmemente rechazada por la mayoría de las iglesias cristianas, donde su cosmovisión argumenta que sólo los seres humanos pueden alcanzar la santidad a través de la comunión y la amistad con Dios, es esta discrepancia la que ha llevado a que varias iglesias condenen  la adoración a la Santa Muerte, calificándola como idolatría.

Al respecto del culto a la Santa Muerte, el cardenal Gianfranco Ravasi, secretario de Cultura del Vaticano, aseguró en México que la figura de la Santa Muerte que veneran muchos mexicanos es un símbolo “blasfemia” que no debe ser parte de ninguna religión.

Por otro lado, obispos de México puntualizan una serie de declaraciones en las cuales se deja en claro la opinión de la Iglesia Católica ante este culto.

“Quienes caen en este tipo de culto son personas que se encuentran desesperadas, pero no por una crisis económica, sino por una crisis de fe. Los católicos que caen en este culto deben saber que es un pecado grave: idolatría”, declaran obispos.

Pese a esta percepción y críticas que genera, la veneración a la Santa Muerte en México se ha consolidado firmemente como una manifestación cultural, destacando por su singularidad y arraigo a la identidad del país. La "niña blanca", representada como un esqueleto, es símbolo de protección, auxilio en adversidades y de guía espiritual para sus fieles.

 

 

Origen del culto a la Santa Muerte en México
 

Se dice que el origen de este culto data del 1975 en un poblado del centro de México donde se veneraba a un esqueleto llamado "Muerte", sin embargo, su popularización y crecimiento del culto se dio en la década de 1960 en Catemaco, Veracruz, cuando se extendió el culto pese a la desaprobación de la Iglesia Católica, la cual lo considera un acto de satanismo; esta desaprobación contribuyó a que la práctica se difundiera mayormente de manera oculta en pequeños círculos.

Fue hasta la década de los noventas con la reforma a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público impulsada por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari que México experimentó un cambio significativo en la libertad de culto; durante ese tiempo el culto ganó relevancia como una fuente de consuelo espiritual para personas que enfrentaban crisis económicas, marginación o situaciones de peligro.

El profesor de estudios religiosos de la Universidad Virginia Commonwealth, Andrew Chesnut, estima que "la niña” reúne a aproximadamente 12 millones de devotos a lo largo del mundo. “La Santa Muerte es el nuevo movimiento religioso de más rápido crecimiento, no sólo en México, sino en todo Occidente”.

¿Qué personas son devotas?

 A la Santa muerte se le piden milagros y favores, quienes se arrodillan para rezar también la llaman de diferentes maneras, como "la Niña Bonita", "La Niña Blanca", "La Madrina", "La Huesuda" e incluso como "La Señora".

La ayuda que brinda en momentos difíciles que se le atribuyen le ha dado un culto variado pero centrado en personas que exponen su vida de algún modo u otro; narcotraficantes, secuestradores, sexoservidoras, policías, militares e incluso hasta comerciantes son los devotos de "La Madrina", sin embargo, esto no quiere decir que la deidad sea inherentemente mala como muchas veces es señalada. 
 

Como ejemplo de lo anterior está San Judas Tadeo, quien es reconocido por la iglesia y es venerado por narcotraficantes, pero con él no existe el mismo prejuicio que con la Santa Muerte. Según el periodista Héctor Roman, del Sol de Zacatecas, una de las apropiaciones más importantes, respecto a la relación de San Judas Tadeo con personas que realizan actos delictivos, es el caso del Cártel de Sinaloa, que se apropió de la figura religiosa para pedirle cuidado y protección.

 

 

Devotos a "la niña blanca"

Itzel narra que no siempre fue una devota a la Santa Muerte, sino que desde hace aproximadamente 18 o 19 años cuando ella tendría 17 años fue que la conoció por gente cercana a ella y por familiares, así que empezó a conocerla y finalmente la hizo parte de su vida.
 

"Ya tiene tiempo que creo, que estoy con ella, son como 18 o 19 años, empecé muy chica a creer en ella, como a los 17 años, la verdad que la conozco por gente cercana, por familiares, la conozco, empecé a leer a acercarme a ella, me gustó y es que la metí en mi vida".
 

Asimismo, afirma que desde esa edad comenzó a pedirle favores "Ya teniéndola empecé a pedirle favores; ¿Qué es el favor que le pido? Protección, mucha suerte, abundancia y  así es que la tengo en mis negocios".

Sobre los altares que menciona tener en sus negocios, afirma que hay al menos tres elementos infaltables en cualquier altar a la Santa Muerte, los cuales son la luz (en este caso veladoras), agua y flores, sin embargo hay muchos otros elementos que van a ir variando dependiendo de la persona que le rinda culto y de lo que hayan pedido, así como del simbolismo de cada elemento:

"Para un altar lo principal son pocas cosas, agua, luz y flores y ya de ahí se basa en lo que tu le quieras dar, ofrecer de corazón, esto también se basa en que entre más le des también de esa forma te ves recompensado, nosotros aquí en los altares siempre se le pone su chocolate, un  pan, fruta, la fruta simboliza abundancia, dulces, los dulces simbolizan felicidad, mezcal, cerveza y cigarros de vez en cuando, la mayoría de gente lo hace pero yo no lo prendo porque yo no fumo".

Además, narra que en el caso de la luz, representada con la veladora, el significado cambiará dependiendo del color de esta, ya que no es lo mismo una veladora blanca, azul, roja o negra. Afirma que en el caso de su altar siempre pone una veladora que es para la abundancia y otra para la protección.

"Y el color de la veladora depende de lo que uno vaya a pedir, por ejemplo, siempre le ponemos una que es para la abundancia y otra que es para la protección", dice.

 

 

Sociedad y religión

Itzel, quien lleva casi dos décadas como devota de la Santa Muerte, menciona que nota un cambio en la mentalidad de la sociedad, pues hace unos años este culto era un tabú, sin embargo, afirma que al paso de los años ha notado que cada vez es más hablado sin estigmas o prejuicios. Lamentablemente, reconoce que la desinformación y la connotación negativa que muchas personas tienen a la Santa Muerte está lejos de acabar, pero se avanza poco a poco a un futuro donde ya no sea así.

"Anteriormente sí lo veía como un tabú, pero de un tiempo para acá, ya es más normalizado por las personas, y ya no tanta mala información, sin embargo aún sigue existiendo, cuando la gente me pregunta y me dice porque le da la curiosidad, pues yo les hablo acerca de cómo es, como yo la tengo y eso, que  no precisamente no le debes dar un alma o algo para que ella te de, es algo que tu le puedas dar", narra Itzel sobre cómo ella comparte su fe, mencionando que sí bien, los tiempos han cambiado y ya no existe tanto prejuicio como antes, sigue existiendo desinformación y mitos que hace que las personas tengan temor sobre esta devoción.

Asimismo, Itzel menciona que además de ser devota de la Santa Muerte también es católica y que ambas religiones sí pueden coexistir al punto de un sincretismo, pues así como ella cree en la Santa Muerte, también cree en la Virgen de Juquila.
 

"Muchas personas tienen una falsa creencia por lo que ven en televisión o por lo que les cuentan la gente, pero en realidad la Santa Muerte es un Ángel que Dios le dio la tarea de enviar por las almas, la cosa es que nadie ha venido de la muerte a decirte es que pasa esto y esto, yo creo que es el temor el miedo, el prejuicio, pero al final el hecho de que yo crea en ella (yo soy católica), el hecho que yo crea en ella no dejo de ser católica, no dejo de creer en la virgen, en Dios, creo que todos sabemos que ante todo, pues primeramente pues es Dios", relata. 

La devoción a la Santa Muerte, como muestra el testimonio de Itzel, es un fenómeno cultural arraigado en México, donde a pesar de los prejuicios y la desinformación, sigue ganando seguidores. Para Itzel, quien ha sido devota por casi dos décadas, este culto no solo es una fuente de protección y abundancia, sino también una parte integral de su vida diaria y de sus negocios, donde mantiene altares en honor a la Santa Muerte.

El culto a la Santa Muerte, aunque visto con recelo por muchas instituciones religiosas tradicionales, se ha consolidado en México como una manifestación cultural profunda, con raíces en la necesidad de protección y guía espiritual para aquellos que enfrentan situaciones difíciles o peligrosas; para Itzel, su fe en la Santa Muerte no está en conflicto con su fe católica, destacando que ambas creencias pueden coexistir en su vida. Esto refleja el sincretismo que muchas personas en México experimentan, donde diferentes tradiciones espirituales conviven y se complementan.

 

 

Celebraciones a la Niña Blanca en Oaxaca

En el estado de Oaxaca el culto a la Santa Muerte está presente, pues hay fechas en las que se le rinde culto de manera pública a través de celebraciones. Anteriormente, hasta el año de 2016 cada 31 de octubre y con punto de partida del Parque del Amor de la capital oaxaqueña, cientos de personas rendían culto a la Santa Muerte con una tradicional calenda, sin embargo, fue ese mismo año (2016) que su organizador, Ismael Camacho “El Pantera” fue asesinado, quedando en abandono esta celebración.

Posteriormente, en el marco de las celebraciones del Día de Muertos, específicamente cada 2 de noviembre, esta tradicional calenda fue retomada por nuevos organizadores, esta calenda parte del Parque del Amor en punto de las 10:00 con dirección al salón “Rincón de la Soledad”.

Así mismo, en años anteriores, se ha registrado pequeñas celebraciones locales en la entidad oaxaqueña en el marco del Día de Muertos, pudiendo ser el 2 y 3 de noviembre en municipios como Santa Lucía del Camino y Santa Maria Yanhuitlán en la mixteca donde en casas particulares y calendas callejeras se le rinde culto a la Santa Muerte.

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