A cuatro años de la declaratoria de Alerta de Género contra las Mujeres en Oaxaca en 40 municipios de la entidad, 461 niñas, adolescentes y mujeres han sido asesinadas.
“El balance es negativo, pues las estrategias definidas para enfrentar y erradicar la violencia de género y su manifestación más grave, la violencia feminicida, no han dado resultados”, señaló la directora General del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos (GESMujer), Angélica Ayala Ortiz.
En el análisis realizado por la organización feminista se detectó que las regiones más violentas son el Istmo, la Costa y los Valles Centrales, de las cuales la región del Istmo se ha mantenido a lo largo de todo el sexenio, como la más violenta para las niñas y mujeres, solo en el 2022 representa el 29 por ciento de la violencia feminicida.
“Una de las recomendaciones de la AVG con la cual se podrían focalizar políticas públicas de prevención, ha sido realizar un mapeo de los delitos cometidos en contra de las mujeres, particularmente feminicidios, homicidios culposos, violencia sexual, desapariciones de niñas y mujeres y sus tentativas, pues con estos datos se evalúa el nivel de gravedad de violencia de género existente”, señala.
Un elemento alarmante -señala- es la utilización de armas de fuego con una incidencia del 78 por ciento.
Esta situación -apunta- es un elemento sensible a considerar debido a que incrementa el riesgo de la violencia feminicida.
“Contar con un análisis del contexto de violencia comunitaria, de delincuencia organizada, violencia social, así como la presencia de militares en las regiones, ha colocado la proliferación descontrolada de armas de fuego en el estado”.
Carencia de albergues y refugiosEl caso de Abigail en Salina Cruz, es un claro ejemplo de las alarmantes limitaciones que tienen las autoridades para comprender la violencia de género a nivel municipal y que bien puede reflejar lo que sucede con los Consejos Municipales en el estado, destaca.
El GESMujer agrega que la carencia de albergues y refugios, que fue otra recomendación de la AVG, deja a las mujeres en situación de violencia, desprotegidas ante una violencia machista de su pareja, la cual también atraviesa a los sistemas de prevención, atención y sanción a la violencia de género.
Otro elemento que contribuye a entender los indignantes datos de violencia de género y violencia feminicida, son los altos niveles de impunidad que provocan en las mujeres desconfianza en su propio sistema de justicia y en los agresores la certeza de que no serán sancionados.
