Las personas con discapacidad tienen una condición que afecta alguna capacidad física, mental, sensorial o intelectual, limitando de alguna manera su participación plena y efectiva en la sociedad. La discapacidad puede ser congénita, ya sea desde el nacimiento, o adquirida por enfermedad, accidente o envejecimiento.
La discapacidad no debe entenderse únicamente como una limitación inherente de la persona, sino que también depende de las barreras sociales, físicas y actitudinales que se encuentran en su entorno.
En muchos casos, las personas con discapacidad pueden vivir de manera independiente si cuentan con las adaptaciones y apoyos adecuados, como rampas de acceso, tecnologías asistivas, o educación inclusiva.
Pero en Oaxaca esto dista de la realidad, ya que pese a que se ha avanzado en el tema de la inclusión, este sector aún enfrenta barreras actitudinales y arquitectónicas que les impide llevar una vida como la de cualquier otro ciudadano, así lo aseguró Everardo Pérez Pacheco, presidente del colectivo Tejiendo Redes por la Dignidad.
La falta de lugares accesibles
La infraestructura de la ciudad de Oaxaca aún enfrenta muchos desafíos para ser completamente adecuada para personas con discapacidad. Aunque ha habido algunos avances en cuanto a accesibilidad, en general, Oaxaca sigue presentando barreras significativas tanto en el entorno urbano como en el acceso a servicios públicos y privados.
Para Everardo, uno de los temas pendientes para con este sector, es el tema de accesibilidad, ya que muchas calles y edificios no están adecuadas para personas en sillas de ruedas, en muletas, personas con discapacidad visual, entre otras.
Asegura que tiene amigos que se desplazan en silla de ruedas y entre las barreras que encuentra a su paso, son principalmente de infraestructura, ya que existen postes, casetas, puestos ambulantes, falta de rampas y otros elementos que impiden que se desplace de forma segura por las calles de Oaxaca.
“No es la discapacidad la que me esté limitando, son las barreras que la sociedad deja en la calle y que me impiden transitar de manera libre y segura”, dijo.
Barreras que dificultan la movilidad
En muchas zonas de la capital, las calles y aceras son irregulares, con pavimento en mal estado o desniveles que dificultan la movilidad de personas con discapacidad, especialmente aquellas que usan sillas de ruedas o tienen dificultades para caminar.
Las rampas para personas con movilidad reducida son escasas o mal construidas, a menudo sin cumplir con las normas adecuadas de inclinación o accesibilidad.
Además, el sistema de transporte público no está completamente adaptado para personas con discapacidad. Los autobuses, en su mayoría, no cuentan con rampas ni facilidades para personas con movilidad reducida o usuarios de sillas de ruedas.
También, aunque algunos edificios gubernamentales y grandes comercios han comenzado a adaptar sus instalaciones con rampas o ascensores, en muchas construcciones aún no hay accesos adecuados.
Las personas con discapacidad visual o auditiva carecen de suficientes guías en braille, semáforos sonoros o tecnologías adaptativas que faciliten su movilidad e independencia en espacios públicos.
Rechazo laboral
Para Everardo Pérez, el tema laboral es una deuda que se tiene desde hace muchos años con este sector, ya que actualmente son pocas las personas que se han podido desarrollar laboralmente.
Tanto en la iniciativa privada, como en el gobierno, han podido cubrir la necesidad que tiene este sector para acceder a un empleo formal y poder ser autosuficiente.
Ante esto, consideró que es importante que se les tome en cuenta en todos los niveles, sobre todo en la política pública, para que les garantice el ejercicio de sus derechos.
Además, llamó a las autoridades, empresas y sociedad, a ser más sensibles y empáticos con las personas con discapacidad, ya que niños y padres se enfrentan diariamente a miradas y señalamientos, hay carencias educativas y discriminación en todos los ámbitos.
PARA SABER
-La discapacidad puede ser congénita, ya sea desde el nacimiento, o adquirida por enfermedad, accidente o envejecimiento.
-En muchos casos, las personas con discapacidad pueden vivir de manera independiente si cuentan con las adaptaciones y apoyos adecuados.
-Oaxaca sigue presentando barreras significativas tanto en el entorno urbano como en el acceso a servicios públicos y privados.
-El sistema de transporte público no está completamente adaptado para estas personas.
-Las rampas para personas con movilidad reducida son escasas o mal construidas, a menudo sin cumplir con las normas adecuadas de inclinación o accesibilidad.
