Octavio Vélez Ascencio
La Virgen María, en la imagen venerada de Nuestra Señora de La Soledad, invita a los católicos a sentirse dichosos, porque Dios les da la oportunidad de ver cómo está realizando su historia de salvación en este momento de violencia, guerra y pandemia, aseveró ayer el arzobispo emérito de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello.
Durante la eucaristía concelebrada con el arzobispo titular, Pedro Vázquez Villalobos, en la Basílica Menor de Nuestra Señora de La Soledad, por el 25 aniversario de su ordenación episcopal, el mitrado sostuvo que la Virgen María es dichosa, porque en ella Dios comenzó las grandes obras para cumplir su promesa de socorrer a los pobres y desvalidos de la humanidad.
“El Señor ama a los pequeños, a los pobres, a los humildes y los atiende de manera especial cuando son humillados y oprimidos”, asentó.
Por eso, en presencia de más de 30 sacerdotes de diferentes parroquias, aseguró que el Magníficat –cántico dirigido por el Señor a la Virgen María en la visita a su prima Santa Isabel, según el Evangelio de San Lucas–, constituye para todos una invitación a recorrer la historia de salvación en la vida concreta.
“Es una peregrinación espiritual de etapas de la vida donde cada uno puede reconocer, proclamar y celebrar la grandeza, la misericordia y bondad de Dios”, agregó.
Expuso que en la actualidad y en situaciones muy diferentes, también Dios ha ido hilvanando su historia de salvación y así cada uno podrá encontrar su lugar y misión en ella.
“Cuando nos dirigimos a Dios con un corazón humilde, en cualquier situación, él nos invita a ver más allá y nos anima a seguir caminando”, anotó.
Además, observó que quienes oran con los salmos, donde se recogen las experiencias religiosas de los fieles israelitas, se hacen sensibles al clamor de los pobres, sienten la opresión y la injusticia hacia los débiles, se solidariza con ellos y clama a Dios para el establecimiento de su reinado con justicia en la tierra.
“Jesucristo ilumina todo, aún en pruebas, conflictos y persecución. Es el mensaje de los apóstoles, de sus sucesores y de todo cristiano fiel”, apuntó.
Destacó que Dios está realizando la historia de salvación para esta generación en un momento histórico de mucha soberbia, egoísmo, ambición, violencia, guerra y pandemia.
“Hay personas humildes y pobres, cristianos que se despojan y se ofrendan para atender a los más necesitados material, moral o espiritualmente”, apuntó.
De esta manera, llamó a los creyentes a revestirse de fuerza y prepararse para la lucha con un espíritu indoblegable con una fe sincera y con una entrega total.
“Sin Jesucristo, las dificultades y pruebas llevan al mal, a la desilusión, a dejar de luchar, a la división, pobreza, violencia y a la guerra. Lo palpamos y sufrimos en nuestro mundo, porque por todas partes aparecen rostros de pobreza y de injusticia”, añadió.
Aparte de esto, convocó a los católicos a orar ante al Niño Jesús en el pesebre para fortalecer sus raíces de la fe y de la vida, porque así quiso iniciar la redención de los pobres, de los humildes, de los frágiles, para contemplar al crucificado despojado y no perder de vista la meta final de sus vidas.
“El pesebre y la cruz nos llama a ver, a llenar de luz, de bondad y esperanza todo lo que encontramos y hacemos en esta etapa de vida”, señaló.
Ante la conmemoración de su aniversario episcopal, Chávez Botello dijo que está muy endeudado con Dios por haber podido tocar la bondad en tantos lugares y personas, pero sobre todo, por estar recogiendo la obra de Dios en su vida.
“Quiero aprender a proclamar como María, la grandeza y bondad de Dios, tanto en situaciones favorables como en las adversas. Pido a Dios la gracia de ir gastando la vida como una ofrenda hasta la muerte”, terminó.
Que Dios lo bendiga
“Tenemos la gracia de unirnos a usted y decirle a Dios, gracias por sus 25 años de ser un sucesor de los apóstoles. Gracias, porque más de la mitad de su ministerio episcopal, lo entregó generosamente a la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Gracias, porque nos dejó un plan diocesano de pastoral, nos ha seguido ayudando e iluminando para trabajar con comunión y una forma más ordenada. Muchísimas gracias por todo. Lo recordamos con cariño, que Dios lo bendiga y lo acompañe”: Vázquez Villalobos.
