Por Edmundo Morales Zárate
En poco tiempo terminará el año y no hay mucho que celebrar. Al contrario, podríamos pensar que vamos de mal en peor con tanta violencia, corrupción, impunidad, deterioro institucional, concentración de poder, endeudamiento y criminalidad en varias zonas del país; incluso, la incapacidad de prevenir “lluvias fuertes” ha provocado estragos a familias que viven en Ciudad de México, Estado de México, Puebla y Veracruz.
Es por eso, que el modelo actual pareciera 'tambalearse' a tan solo siete años de lo que se denomina la cuarta transformación. Veamos. El crecimiento de la criminalidad es algo que se percibe día con día, lo que acentúa, de algún modo, la idea de corrupción y el pacto de impunidad a gran escala en el país; en tal sentido, el gobierno norteamericano retiró varias 'visas' a personajes mexicanos como una forma de presión política.
La elimiación de organismos estatales (como los institutos de transparencia) es un grave retroceso democrático que hemos tenido en los últimos meses, que se profundiza, con la captura partidista de los órganos electorales y el sistema de justicia en general, pues ahora, con la elección judicial, el partido dominante es el que promoverá las candidaturas y controlará los puestos clave del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sin contrapeso alguno.
Pero lo más grave, desde mi perspectiva, es que se está lucrando con la pobreza de la gente entregándo dádivas en cada elección, "acarreando" a los burócratas y dando dinero a la gente más desprotegida vía programas sociales, lo que terminará por "comprar conciencias" más que eliminar realmente con la pobreza.
A pesar de lo anterior, poco a poco 'el pueblo' ha empezado a levantar la voz: académicos, periodistas, jueces, magistradas, ministros en retiro, empresarios, artistas, colegios de profesionistas, comediantes, cantantes, entre otras profesiones, aprovechan la oportunidad para cuestionar lo que no está bien en el país. Así lo hizo, recientemente, la agrupación MOLOTOV, quien en su concierto en la CDMX, señaló, antes de entonar su emblemática canción “Gimme tha Power”, lo siguiente: “somos mexicanos y queremos a nuestro país, aunque cada vez nos va un poco más mal […] éramos un país bien chingón”.
En este sentido, desearía, que cada vez más artistas y mujeres valientes empezarán a levantar su voz contra la injusticia, tal como lo hizo, en su momento, el maestro oaxaqueño Francisco Toledo. Mantengamos, por lo tanto, una actitud proactiva que informe a la población, antes de que se vuelva imposible revertir el retroceso democrático en nuestro país.
Politólogo @EdmundoMoralesZ
