La protesta de trabajadoras de la Secretaría de Turismo de Oaxaca, quienes denunciaron la imposición de un código de vestimenta laboral, abrió el debate sobre ello.
¿Qué dice la ley y cuándo sí se puede aplicar?
Actualmente en el Senado de la República hay dos iniciativas de reforma, una a la Ley Federal del Trabajo y otra a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Ambas, una presentada en 2021 por el legislador de Morena, Ricardo Monrreal, y la segunda, en 2022, por Juan Zepeda de Movimiento Ciudadano, buscan evitar que los códigos de vestimenta sean sexistas o que refuercen estereotipos de género.
La iniciativa de Monrreal, plantea catalogar como discriminación y violencia laboral contra la mujer los códigos de vestimenta sexistas y que perpetúen estereotipos de género a través del calzado, prendas de vestir o maquillaje.
También propone códigos de vestimenta equitativos entre mujeres y hombres de acuerdo con la naturaleza de las funciones y las actividades.
Fue le pasado viernes cuando personal de la Secretaría de Turismo del Gobierno de Oaxaca colocó pancartas afuera de sus oficinas en las que denunciaron la exigencia de un código de vestimenta en el que a las mujeres se les pide calzar zapatillas.
“Venimos a trabajar, no a modelar”, “¿Qué pasó con la tierra orgullosa de sus raíces?, “No a la violencia laboral”, fueron algunas de las consignas colocadas en cartulinas.
Charlynne Curiel, antropóloga feminista y catedrática de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), indicó que el código de vestimenta está atravesado por expectativas de género y tiene que ver con el hecho de un ordenamiento político instalado en la sociedad.
“A las mujeres se les exige más en términos de la construcción de una femineidad que implica el maquillaje, cierto tipo de ropa que exalte algunos tributos de su cuerpo que están hipersexualizados como el uso de zapatos de tacón que son incómodos y que evidentemente reproducen un tipo de desigualdad”, señaló.
La especialista en temas de género destacó que es sexista pedirles a las mujeres que en un ambiente laboral tengan que calzar un cierto tipo de zapato porque éste no tiene nada que ver con las habilidades, conocimientos y destrezas en el campo laboral.
Charlynne Curiel resaltó que un código de vestimenta en este sentido incumple con las políticas de transversalidad en la perspectiva de género a la que todas las instituciones de gobierno están obligadas.
