Celebrar el Día de la Candelaria en Oaxaca este 2026 ya no es un gasto menor. La tradición de la tamaliza, acompañada de atole y, en muchos casos, de vestir al Niño Dios, enfrenta este año un encarecimiento de entre 14% y 19% respecto a 2025, de acuerdo con precios recabados en mercados, tamalerías y reportes de organismos de consumo. “Todo subió: la masa, el pollo, el cerdo. Ya no se puede dar el mismo precio que el año pasado”, comenta una vendedora de tamales en el centro de la ciudad, mientras acomoda ollas humeantes desde temprana hora.
Los números lo confirman. En 2026, el precio de los tamales en Oaxaca va de los 20 a los 42 pesos por pieza, dependiendo del tamaño y la especialidad; los miniatura o de autor alcanzan el tope del rango. El atole se vende entre 25 y 60 pesos por litro, según el sabor y el punto de venta. Para una reunión básica de 10 personas, el gasto solo en comida y bebida se estima entre los 440 y 700 pesos, pero si hay repetición o una mesa más completa, el desembolso puede subir hasta 1,250 pesos. Datos de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) señalan que el precio promedio del tamal individual pasó de 24 a 28 pesos, un aumento del 16%, mientras que preparar o comprar tamales oaxaqueños en hoja de plátano es hoy 18.8% más caro que el año pasado.
A este gasto se suma, para muchos hogares, la tradición de vestir al Niño Dios, un rubro que también resiente la inflación. Los ropones sencillos se encuentran desde l100 hasta 300 pesos, pero los atuendos más elaborados —inspirados en santos o advocaciones— pueden alcanzar hasta los 1,000, o incluso, los 1,200 pesos. “La gente busca algo bonito, aunque sea sencillo, pero ya no alcanza como antes”, explica una comerciante de artículos religiosos. Si la figura requiere reparación o retoques, el costo total puede ubicarse entre 450 y 700 pesos. Así, una celebración familiar típica puede ir de 500 pesos (solo comida) hasta 1,500 pesos si se incluye la vestimenta religiosa.
Para quienes buscan opciones más accesibles, algunas comunidades oaxaqueñas organizan festejos públicos gratuitos, con actividades culturales y reparto de tamales y champurrado. “La Candelaria no es solo comer, es convivir”, dice una vecina de Santa María del Tule.
En 2026, esa convivencia sigue viva, aunque con un costo que pesa más en el bolsillo.
