Para una persona extranjera escuchar sobre el pan de muerto podría parecer escalofriante al creer que está hecho con restos humanos; sin embargo, aunque no es el caso, su historia no está tan lejos de esa idea.
El pan de muerto es uno de los elementos imprescindibles de las ofrendas que colocan las familias mexicanas en los primeros días de noviembre para celebrar las fiestas de Todos Santos o Muertos.
Pan de muerto cubierto con cenizas de totomoxtle y rellenas con dulce de camote morado. pic.twitter.com/BPe1KRZwia
— Perrick Aleman (@PerrickAleman) October 23, 2022
El concepto parece aterrador, pero en realidad se trata de una celebración que reúne a las familias con el objetivo de recordar a sus seres queridos fallecidos. Las ofrendas incluyen alimentos que, según la creencia popular, degustan las almas de los familiares que supuestamente regresan a la tierra para visitarnos.
No está claro cómo comenzó la tradición de las ofrendas, pero según investigadores durante la época prehispánica pueblos establecidos en lo que hoy es México realizaban rituales y sacrificios humanos.
Bernal Díaz del Castillo en su obra "Historia verdadera de la conquista de la Nueva España" refiere que Hernán Cortés y sus hombres, al desembarcar en lo que ahora es Veracruz, fueron recibidos por los pobladores de la zona que los albergaron en adoratorios. A los españoles les extrañó muchísimo encontrar en estos lugares altares manchados de sangre con huesos y restos humanos junto a figuras de divinidades, además de copal y flores.
Probablemente éste sea el antecedente de los altares que ahora conocemos.
Cuando los españoles comenzaron a convertir a los pueblos indígenas al cristianismo, la celebración original absorbió las tradiciones católicas del Día de Todos los Santos -el 1 de noviembre- y el Día de los Difuntos -el 2 de noviembre-.
Ya en el siglo XVI, los españoles celebraban el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos con vigilias o visitas a los panteones donde colocaban flores, velas y alimentos en las tumbas. Así comienza el sincretismo que dio origen a la actual fecha.
Pan de muerto
Según relatos de los españoles, durante la Conquista los nativos sacrificaban a una doncella, le sacaban el corazón y lo sumergían en una olla con amaranto para después, en forma de agradecimiento, morderlo y consumirlo, esto para alimentar al Sol y mantener vigente a la creación. La práctica resultaba contraria a las costumbres cristianas que profesaban los europeos, por lo que sustituyeron el órgano humano con un pan de harina de trigo en forma de corazón cubierto con azúcar roja.
Como vemos, su origen tiene que ver con el canibalismo.
Pan de muerto negro como mi alma pic.twitter.com/vlUH3OVAtN
— poni poni poni poni (@poniiix4) October 25, 2022
Este pan evolucionó de acuerdo con cada zona del país hasta llegar a las presentaciones actuales, así como su significado pues ahora es ofrecido simbólicamente a los seres queridos que han partido.
Pan con ceniza
El pan de muerto no lleva cenizas de humanos; no obstante, en algunas entidades se ha creado el pan de muerto de color oscuro o negro que simula estar hecho con este material para lo cual se utiliza totomoxtle; dicha hoja de maíz, ya seca cubre al pan por completo mezclado con azúcar para darle esta apariencia.
Variedades de pan de muerto
La variedad más difundida es la que se prepara en Ciudad de México y Estado de México y consiste en un bizcocho con formas de huesos en su superficie; se le barniza con huevo y mantequilla, contiene rayadura de naranja y un toque de azahar y lo espolvorean de azúcar, pero no es el único ni el más sabroso.
Puebla. En esta entidad el pan de muerto no es adornado con azúcar sino con ajonjolí y en lugar de azahar se le agrega anís.
Michoacán. Aquí se crean las llamadas almas o ánimas y se trata de un pan en forma de cuerpo humano.
En Guanajuato se elaboran piezas de pan en forma de plantas, hojas, flores y animales.
En Oaxaca el más conocido, en Valles Centrales, es el pan de yema que incluye la figura de un pequeño rostro con colores muy vivos; esta carita es colocada en un extremo de la pieza de pan simbolizando el alma de una persona.
Dicho pan se consume en la entidad todo el año y no sólo en esta época.
En las fechas de Día de Muertos el pan ocupa un lugar especial en las mesas de los mexicanos al ser producto del sincretismo de las culturas española e indígena. Es tan necesario como los elementos que conforman una ofrenda: tanto como el mole, el copal, el arco de flores de cempasúchil, el agua, la sal, los alimentos y frutos de la tierra y las fotos de los difuntos. En el pan se reúnen creencias, cosmogonía y tradición que engalanan una de las fiestas más significativas, inquietantes y trascendentes de nuestro país.
