“Anoche fue una laguna y en la mañana seguía igual”, dijo uno de los comerciantes en Brenamiel tras colapsar la alcantarilla y quedar una laguna en el lugar. Pasaron 12 horas de espera y nadie acudió, por lo cual, con una barreta y fierros, lograron que el agua fluyera.
La intensa lluvia de la noche del jueves colapsó la boca de tormenta ubicada a la orilla de la carretera federal 190, en Brenamiel, lo cual ocasionó que se formara una gran laguna, tráfico vehicular y afectaciones en varios negocios.
“Estuvo fuerte la lluvia, no se podía hacer nada, no había luz, estaba inundado y por ello hoy iniciamos con la limpieza en los locales, pero el agua no se iba”, dijo uno de los empleados.
“Mire cómo estaba, así estaba, no se podía pasar”, dijo una de las personas al mostrar los videos de una camioneta que quedó varada en el sitio.
Refaccionaria La Unión, el negocio de tornillos, la chocolatería y otros locales comerciales quedaron afectados.
Hoy por la mañana, una de las personas decidió ponerse las botas ante la falta de respuesta municipal y estatal y, con una barreta, empezó a laborar hasta que logró que el agua bajara.
En la zona, topógrafos realizaron un levantamiento para conocer los niveles y las afectaciones del agua, pero no eran ni del municipio ni del estado; son empleados del centro comercial que se construye en Brenamiel y cuya inundación podría afectar.
Del otro lado, personal realizó la limpieza en las canchas de tenis, en tanto la barda perimetral también fue derribada por la fuerza del agua.
