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CATÓLICO INSTRUIDO, NO SERÁ CONFUNDIDO. 50 años de las Misioneras de la Evangelización en México

Las hermanas Misioneras de la Evangelización celebran 50 años de llevar el mensaje de Cristo a los más necesitados en México.
Foto(s): Cortesía
Redacción
  • Medio siglo de entrega misionera, una vida dedicada a evangelizar y servir

Por LUBIA ESPERANZA AMADOR

“La vida religiosa no es uniformidad, sino comunión en el Espíritu Santo”, decía el Padre Vicente Idà, Siervo de Dios, quien fundó en 1939, en Reggio Calabria (Italia), a las Misioneras de la Evangelización; un Instituto de Derecho Pontificio, de vida activa, dedicado a diferentes tipos de apostolado, especialmente a la catequesis, siguiendo el ejemplo de su fundador, quien siempre mostró un ardiente deseo por la predicación; así, estas hermanas religiosas buscan llevar el mensaje de Cristo Señor, especialmente a los más necesitados. La fuente de la que emana su vida apostólica es la Eucaristía; y su carisma se caracteriza por dos pilares: la contemplación y la acción. 

            Iniciaron 12 jóvenes, se llamaron “las Hostias Vivientes” y, aunque aún no habían entrado en el estado de vida religiosa, se comprometían con voto privado de virginidad. La primera mujer en guiar a las demás como superiora fue Pascualina Condò y, por lo tanto, es considerada cofundadora de la Congregación.

            Como suele ocurrir, por las reservas y cuidados pertinentes por parte de la autoridad eclesiástica, el reconocimiento diocesano tomó tiempo. Mons. Pablo Albera, Obispo de Mileto, reconoció oficialmente a la comunidad femenina, a la que llamó Pía Unión (según lo previsto por el Código de Derecho Canónico de 1917). El nuevo obispo, Mons. Enrico Nicodemo, no solo se mostró favorable, reconociendo canónicamente la institución como Pía Asociación Laical, mediante decreto del 6 de diciembre de 1945, erigida en la Parroquia de Santa María de la Asunción en Anoia Superiore; sino que también concedió el permiso de tener una capilla dentro de la casa con el Santísimo Sacramento y de llevar un hábito-uniforme. El 1 de enero de 1951 el Obispo aprobó sus constituciones. La congregación de las Hermanas Misioneras del Catecismo Rural fue reconocida como asociación laical con fines de culto y religión mediante el Decreto Presidencial n.º 1642 del 6 de noviembre de 1960. La congregación permaneció bajo derecho diocesano hasta 1972. El 25 de marzo de 1972, por Decreto N.º P144-1/71, la Santa Sede aceptó su solicitud y sancionó la fusión de esta Congregación con la Congregación de las Hermanas de la Montaña, que eran diez y tenían su domicilio principal en la Diócesis de Marsi en Aquila. 

            México fue el primer país de Misión de esta Congregación. Previamente, con la ayuda de Attilio (hermano de la Madre Grazia Carbone, quien vivía en New York), contactaron distintos Obispos para establecerse en alguna Diócesis de México; fue así que eligieron la Diócesis de Matamoros. El 17 de noviembre de 1975 iniciaron su vida comunitaria en la Parroquia de Santa Ana, en Camargo Tamaulipas, perteneciente a la Diócesis de Matamoros; el Párroco era el P. Javier y su vicario el P. José Luis; ahí llegaron la Madre Grazia Carbone, Madre Domenica Mobrici, Madre Elisa Colaci, Madre Rosa Altamore.

            Al siguiente año, luego de pláticas con el entonces Arzobispo de Antequera Oaxaca, las Madres Rosa Altamore y Grazia Carbone llegaron a esta Arquidiócesis el 30 de mayo de 1976; el 3 de octubre del mismo año recibieron el hábito las hermanas Eva Eloísa Jarquín, Teresa de Jesús Vásquez y Paula Olga Montemayor (primeras misioneras mexicanas). 

            Su fundador retornó al Padre el 22 de septiembre de 1984, en la Ciudad de México; dejando este gran legado que está cumpliendo 50 años de brindar su servicio en nuestro país. Y por este aniversario están en Oaxaca varias hermanas que han sido parte de esta historia: La Madre Bernardina Pérez, Moderadora General; la hermana Loreto Bigay, Vicaria General; la hermana Gorgina Alcántara, Delegada Regional; y dos de las primeras religiosas que llegaron a México hace 5 décadas: Hermana Rosa Altamore y la hermana Elizabeth Colaci.

            Felicitamos a las Misioneras de la Evangelización y le pedimos al Señor que siga derramando abundantes dones y carismas en su Congregación, y que les conceda muchas vocaciones para que, siguiendo el ejemplo de sus fundadores, continúen llevando a todos los confines la Palabra de Dios, extendiendo el Reino de paz y de caridad. ¡Que así sea!

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