La tradicional calenda marca el inicio de una fiesta importante en el Istmo. Se caracteriza por un recorrido nocturno por las calles con música de banda, marmotas, pirotecnia y baile, como parte la identidad y devoción comunitaria.
Tehuantepec no es ajeno a las calendas, estas son fiestas andantes, llenas de muñecos gigantes que danzan, música y un ambiente de alegría muy contagiosa.
Las calendas son parte importante de las festividades, marcan el inicio de las fiestas patronales de cada pueblo, es un anuncio e invitación de lo que será la fiesta.
Por tradición al frente de una procesión vienen los músicos para dar ritmo el trayecto, tocan y amenizan toda la festividad, no importan las condiciones climáticas, la música es el sello de la fiesta.
Las marmotas y monos de calendas engalanan con sus movimientos de vueltas que sorprenden a propios y visitantes.
Días previos a las celebraciones religiosas, o cualquier otra, las calendas recorren las calles de la ciudad, los participantes avanzan al ritmo de la música y quema de toritos.
La calenda data del siglo XVI, dentro del periodo conocido como evangelización del territorio oaxaqueño, en la que fusionaron las costumbres prehispánicas y rituales católicos. Desde ese tiempo, la calenda se ha convertido en un acto simbólico que inaugura las fiestas patronales y otros acontecimientos importantes en las comunidades.
La comunidad LGBT se encuentra lista para su tradicional calenda que se llevará a cabo el 29 de abril, con la que anunciará el inicio de su Vela “Sol en Luna”, fiesta muy conocida entre la población gay de Tehuantepec, dijo Renata Arreola, una de las organizadoras.
De la misma manera, está en puerta la calenda para anunciar la fiesta de Santa Elena patronal del barrio Santa Cruz Tagolaba.
