BAHÍAS DE HUATULCO, Oaxaca.- El descontrol ante el exceso de prestadores de servicios que ofrecen, a veces sin estar capacitados, paseos por las bahías de Huatulco y práctica de snorkel, así como la falta de ética de algunos, quienes con tal de obtener ganancias, evaden prevenir a turistas en situación vulnerable sobre el peligro que corren al realizar prácticas marinas, podrían ser las causas principales de los decesos de vacacionistas ocurridos durante paseos en este destino turístico.
A unos días de la muerte de Keith Vornbrock, canadiense de 65 años de edad, que falleció mientras se encontraba en playa La India de paseo, luego de rentar una embarcación por medio de una agencia turística, autoridades advierten sobre la necesidad de capacitar al grueso de prestadores, cuya cifra podría llegar a 400, quienes ofertan paseos y práctica de snorkel a través de empresas formalizadas, agencias o de forma particular.
Refuerzan capacitación
“A raíz de los dos decesos que tuvimos el año pasado, en el primer semestre del año, de turistas que realizaban un tour por las bahías realizando algún tipo de deporte acuático, reforzamos el tema de la capacitación sobre la normatividad que existe alrededor de la prestación de este tipo de servicios turísticos, como la práctica de snorkel”, manifestó Carlos David Jacinto Ortiz, director de turismo municipal.
El funcionario explicó que el gobierno municipal impulsó la capacitación de una parte de los prestadores sobre las normas de seguridad para la práctica de snorkel y también sobre la conservación del entorno, para evitar impacto sobre especies como el arrecife de coral o cierta fauna.
Paseos, producto ancla en Huatulco
Jacinto Ortiz señaló que a pesar de que en los pasados meses se capacitó a unos 200 guías turísticos, existe una gran cantidad de personas que sin estar acreditados ni capacitados ofrecen paseos y servicios, lo que pone en riesgo a los visitantes, quienes deberían ser prevenidos o al menos orillados a hacerse responsables por medio de una carta, del posible peligro que pueden correr al aventurarse en la práctica de un deporte acuático.
Detalló que los paseos o tours por las bahías son un producto ancla del destino, por lo que un 35 por ciento de los paseantes (unos 300 mil al año) ocupan alguna de las alrededor de 250 embarcaciones operadas por prestadores de servicios náuticos.
Empresas, sin guías certificados
El desorden no es exclusivo de los prestadores independientes. Fuentes al interior de las cinco empresas náuticas más importantes de este lugar, que administran los ocho catamaranes que operan en este polo, afirman que actualmente solo las empresas Acuabuses –que maneja los catamaranes Hermano Zorro y Hermano Lobo- y Veleros Sicaruú –con las embarcaciones Fandango y Sicaruú- cuentan con guías certificados, y son quienes, de forma reiterada, aplican las medidas preventivas hacia los turistas que contratan snorkel.
Los prestadores deberían estar obligados a advertir los riesgos a los que se exponen al practicar snorkel, a visitantes de la tercera edad, con problemas de obesidad o que cuenten con alguna discapacidad. Así mismo, se debe cuestionar sobre el horario en que los interesados hayan tomado por última vez los alimentos, saber si bebieron alcohol o cuentan con algún padecimiento como hipertensión, diabetes, y si son mujeres, preguntar si están embarazadas.
Acarreadores venden y no previenen
Según cifras, la mayor parte de los casos de personas que muestran algún tipo de problema físico al practicar un deporte acuático, corresponden a quienes ingirieron alcohol y alimentos previo a la actividad física.
Otro elemento desfavorable es la proliferación de acarreadores que con tal de obtener una comisión por cada paseo y venta de snorkel, se desentienden por completo de brindar orientación a los visitantes, a los que muchas veces acosan, generando una mala imagen del destino con su actuación.
