Desde que Nohelí supo del gran daño que hace la industria de la moda, principalmente el “fast fashion”, comenzó a buscar alternativas para saber cómo aminorar el impacto ambiental y conoció los bazares de ropa de segunda mano, esto en la Ciudad de México.
En 2020, Nohelí Morales Gálvez regresó a Oaxaca y comenzó a ofertar en redes sociales sus prendas en buen estado, pero que ya no le quedaban, ya no la emocionaban o no se sentía cómoda con ellas.
“Empecé con ropa propia, pues tenía mucha y seguía comprando y acumulando, pero desde hace varios años decidí comenzar este proyecto y darle la oportunidad a las prendas para que más personas las utilicen”, recuerda.
De lo digital a lo real
Durante cuatro años, Nohelí ofreció sus prendas a través de redes sociales para que más personas la compraran o truequearan, pues había más chicas que también se sentían en la misma situación que ella de tener ropa en buen estado, pero que ya no necesitaba.
Asimismo, ha realizado algunos trueques en los que acudían chicas con varias prendas para intercambiar principalmente, y algunas ya no querían tenerlas consigo, por lo que las regalaban.
Fue así que comenzó a acumular algunas prendas hasta que decidió abrir un espacio físico para ofrecer las prendas, pero también para que haya un espacio en el que puedan pasar un rato agradable y tranquilo.
Las chicas interesadas deben hacer cita para visitar el local y mientras están en el lugar, pueden tomarse el tiempo para ver las prendas, probarlas, platicar con algunas otras chicas y tener una buena experiencia.
“La vida es muy rápida, entonces este espacio es para que todo sea lento, se tomen su tiempo y puedan tomar más decisiones adecuadas respecto a la ropa que quieren intercambiar o comprar”, señala.
La colaboradora afirma que muchas de las mujeres que llevan sus prendas, le platican la historia de éstas y lo que en algún momento representó para ellas, lo cual agradece y le agrada, pues vuelve aún más única la experiencia.
“Queremos competir con el fast fashion, por eso damos precios accesibles para que les puedan dar una oportunidad más a otras prendas”, señala.
Talleres para hacer conciencia
Nohelí menciona que la ropa fast fashion es de mala calidad y provoca muchos desechos que contaminan principalmente los ríos o se utilizan grandes cantidades de agua para la elaboración, por lo que es necesario cambiar los hábitos de consumo.
“Muchas personas compran ropa barata, pero es de fast fashion. Debemos comenzar a preguntarnos el porqué de ese precio. Quizá por la mala calidad de la tela o que le pagan muy poco a las personas que la crearon”, señala.
Por ello, en una segunda etapa de este proyecto que tiene, está pensando en hacer talleres para crear conciencia, pero también para crear prendas con algunas que no pasaron los filtros para estar en el bazar.
“Quiero hacer talleres para saber qué hacer con desechos textiles, pues tenemos una bolsa que ya no son para truequear, pero no queremos desecharlas y queremos saber qué podemos hacer con ellas”, expone.
Actualmente son 250 prendas las que tienen en el bazar, pero recuerda que comenzaron con 130 y ha habido mucha rotación de ropa; han logrado tener hasta tres citas por semana, lo cual es la muestra de que todo está fluyendo bien.
Actualmente en el bazar llega ropa para mujeres e informa que la próxima semana organizarán un bazar con un costo de 70 pesos para cubrir la renta del espacio, para que puedan truequear o comprar ropa en segunda mano.
PARA SABER
130 prendas tenía el bazar en un inicio.
250 prendas tiene actualmente.
2020, año que comenzó este proyecto.
“Empecé con ropa propia, pues tenía mucha y seguía comprando y acumulando, pero desde hace varios años decidí comenzar este proyecto y darle la oportunidad a las prendas para que más personas las utilicen”.
Nohelí Morales Gálvez
