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Banco comunitario Guiigäjl colecta semillas nativas

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Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Nadia Altamirano Díaz

Zimatlán de Álvarez, Oaxaca.- La necesidad de mejorar el volumen de producción y optar por semillas híbridas ha sido un golpe continúo a los maíces nativos que 30 productores y otros municipios aledaños se enfocan en rescatar en el Banco comunitario de semillas Guiigäjl (maíz nativo en zapoteco).

Entre la competencia que representan maíces que se producen en Sinaloa u otras entidades con mayor capacidad de producción, para el presidente del Comisariado de Bienes Ejidales de Zimatlán, Anselmo Javier Pérez García, la producción “no podría sustentarse nada más con maíz nativo”, lo que les obliga a combinar el tipo de semillas que se siembran.

Al recibir en abril pasado once silos que de manera hermética conservan diferentes cantidades de semillas, este Banco se constituyó con 30 productores.

En un espacio que brinda el Comisariado de Bienes Comunales, han empezado a aportar las semillas de sus cosechas, las cuales se deben reproducir a más tardar en tres años para que no pierdan su potencialidad de germinación.

Parcela demostrativa

En media hectárea de tierra, el presidente del Comisariado de Bienes Ejidales permitió que se experimente la siembra de materiales criollos mejorados, como el amarillo VC-40, que hace 50 años atrás se mejoró después de colectarlo en Santa Ana Zegache.

Sembraron también VC-142 tuxpeño de alto potencial que puede alcanzar hasta siete toneladas por hectárea y se usa para forraje, grano y elote, sólo que al ser tardío requiere 150 días para desarrollarse y la colecta original es de San Agustín Amatengo.

“Deja una masa blanca y muy bonita”, explica la bióloga Paulina Vásquez García, técnica de la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader), encargada de dar asesoría a los integrantes del banco que en esa parcela demostrativa sembraron también la variedad negrito VC-42, con alto contenido de antocianinas responsables de la coloración en los vegetales.

De esta parcela se hará una selección basal “para tener las mejores mazorcas” y las semillas se utilicen en la siembra del año siguiente, “resguardando el grano en el banco, para que también los productores vayan y la utilicen”.

Mejor sabor

Noé Gómez junto con su papá Erasto siembra cuatro hectáreas con maíz híbrido y frijol criollo delgado, que son los que más se venden, pero si quiere comer atole, tortillas o nicuatole, sabe que los maíces nativos no tienen competencia en sabor.

“En una producción de maíz criollo es menos el rendimiento, pero es más sabrosa la tortilla, el atole, el nicuatole”, aunque el riesgo de perder los maíces criollos es que ante las condiciones climáticas que reducen ganancias, los productores abandonan el campo o siembran híbridos.

Diversidad de razas

De 64 razas de maíz, 35 están en Oaxaca, pero sólo se han utilizado ocho para mejorarlas o generar semillas híbridas.

En esta zona en particular el maíz rojo, conocido por su pigmentación como Sangre de Cristo, es uno de los que más resaltan, tienen mejor valor comercial y un alto contenido de antocianinas y carotenos.

Para que esté clara la diferencia entre las semillas que se eligen, es el técnico especializado en bancos de la Sefader, José Manuel Sernas Carmona, quien explica que hay tres grandes tipos de semillas.

La primera se considera semilla original que abarca todos los maíces nativos o criollos; la segunda se conoce como mejorada porque se seleccionó en el campo de un maíz nativo, con características más uniformes; y una tercera que es la cruza de dos líneas que después del primer ciclo disminuye su genética y no se puede conservar.

Resistencia en sequía

Cada tipo de semilla implica economías diferentes para el productor, pero son las criollas las que aguantan más la sequía, una característica que se valora en esta crisis climática,

Eso lo entendió Leonardo Cruz Pérez, quien en una pequeña parcela de un cuarto de hectárea sembró el año pasado maíz híbrido, “pero por la escasa precipitación pluvial no se logró cosecha”.

Este año el panorama de Leonardo cambió porque optó por un criollo mejorado y sólo espera que “seque bien el grano” para empezar a cosechar. 

De a poco, los productores van aportando semillas de maíz, pero también de frijol, garbanzo, calabaza y cacahuates que equivale a preservar la riqueza de un material genético que sustenta la alimentación.

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