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Bajo el amparo de la Virgen de la Soledad. Ora Arzobispo por la fraternidad y paz entre los oaxaqueños

Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Octavio Vélez Ascencio
  • Encabezó la celebración eucarística por los 405 años de la llegada de la Patrona de Oaxaca

 

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, encomendó ayer a los católicos a Nuestra Señora de la Soledad para que vivan en fraternidad y en paz como verdaderos hijos de la madre de Dios, porque algunas comunidades viven enfrentadas.

 “Digámosle a ella, alcánzame la gracia de ser capaz de amar toda mi vida y de amar como lo dice tu hijo Jesucristo, amar extraordinariamente, que llega hasta a nuestros enemigos”, rogó.

Durante la homilía de la celebración eucarística, oficiada en la Basílica Menor, por la conmemoración de los 405 años de la llegada de la imagen de la Patrona de Oaxaca, el mitrado afirmó que los católicos aman mucho y son profundamente religiosos, piadosos y respetuosos de las cosas de Dios, pero algunos han abandonado a Dios y a su madre.

“¿Qué ha pasado con algunos hermanos nuestros? Creo que se han encandilado por el dinero, creo que han abandonado a Dios y a la madre de Dios, pensando sólo en el dinero. Creo que se han sentido con el poder que no tienen y los ha llevado a sentir que son dueños de la vida del otro. Qué triste”, agregó. 

Por eso, exhortó a los católicos a no creerse dueños de la vida de los demás, porque el único es Dios.

“Que eso no pase en tu corazón, no eres dueño de la vida del otro. Dios es nuestro dueño, porque es el único creador y tengo la obligación de respetar la vida de mis hermanos desde el momento de su concepción hasta el final de la muerte natural. Tengo la obligación de respetar tu vida, tengo el derecho de que respetes mi vida, tengo la obligación de respetar tu pensamiento, tu forma de ser, pero también tengo el derecho de ser respetado. Tenemos el mismo derecho”, añadió.

De esta manera, expuso que los creyentes necesitan vivir con respeto, con amor, como hijos de Dios, como hijos de la madre de Dios, en fraternidad y en paz.

“Siento que a veces algunos de nuestros pueblos no lo tienen, porque también ha entrado al corazón de muchos de nuestros hermanos los rencores, no han sabido perdonarse lo que ha pasado en la historia y sólo están pensando cómo vengarse de lo que les hicieron, cómo vengarse y no cómo deben de perdonarse, cómo deben de amar, cómo deben vivir en una relación pacífica contigo. Sólo piensan cómo se vengan, cómo se cobran la vida de sus paisanos. Dolor y tristeza en nuestros pueblos y son hijos de la madre de Dios, son hermanos, pero se acaban como hermanos”, anotó. 

Además, subrayó que los católicos nunca deben negar el amor, porque los va a llevar a perdonar con sus vecinos, en su colonia, en la sociedad y en los pueblos.

“Tienen que vivir en la paz y sólo se vive en la paz si nos amamos. Los hijos de Dios somos llamados a vivir el amor y María quiere que nos amemos. Que usted no sea enemigo de nadie y si alguien se convierte en su enemigo, no deje de amarlo, no deje de amarlo, porque es lo que pide Dios, amarnos, perdonarnos y vivir en paz”, afirmó.

Ante esto, suplicó a Nuestra Señora de La Soledad bendecir a sus hijos oaxaqueños y ayudar a que sigan viviendo unidos a su hijo, llevando el Evangelio a la vida.

“Ayúdanos a comprendernos, a amarnos, a respetarnos y a seguir trabajando todos, para ser mejores y para vivir mejor. Derrama esa bendición de Madre, queremos seguir estando en tu regazo. Madre, tal vez no lo merecemos por nuestras obras, por nuestra forma de vivir, pero tú no has dejado de amarnos, porque sabes amar como ama tu hijo y tu hijo nos ama. Tu hijo es misericordioso y nos perdona y creo que así es tu corazón, lleno de amor, lleno de misericordia, lleno de perdón”, remarcó.

Vázquez Villalobos también pidió a Nuestra Señora de La Soledad aumentar las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa en Oaxaca. 

“Toca el corazón de tantos hermanos nuestros que quieran ser sacerdotes, para que nuestros pueblos sientan que tienen un padre, que no son huérfanos, que está un sacerdote con ellos. Te lo pido, madre, desde este corazón de arzobispo necesitado de sacerdotes, porque me da dolor ir a nuestros pueblos y que la gente me diga ‘mándenos un sacerdote’ y tener que decirles ‘no tengo’. Me duele mucho decir eso, madre, no tengo sacerdotes”, aseveró.

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