El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó ayer a los católicos a ser profetas con sus hermanos y no callarse cuando toman el camino equivocado.
“Habrá momentos en que a usted lo quieran callar, no se debe de callar, el profeta no debe callar, en el trabajo, con los amigos ¿usted se anima a decirle a su amigo, a su compañero de trabajo o a su mismo familiar, se anima a decirle, ‘oye, lo que estás haciendo no es bueno, sé que andas por un camino equivocado’? ¿se ha animado a decirle o ha callado?”, cuestionó.
Durante la homilía de la misa dominical, celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el pastor religioso convocó a los creyentes a animarse a ser profetas en esos momentos y no querer pasar la vida como un papá bueno, como una mamá buena, y no advertir nada a sus hijos, ni llamarles la atención.
“Quieren seguir pasando como un papá bueno, como una mamá buena, enseguida les van a decir sus hijos que no fueron el papá bueno, la mamá buena, porque no advirtieron en el momento, porque no denunciaron la situación desagradable y de pecado que se estaba viviendo, porque guardaron silencio, porque callaron y no ejercieron su profetismo de denuncia y se volvieron cómplices”, agregó.
Por eso, subrayó que los católicos necesitan también ser discípulos del Señor y evangelizar a sus hijos para iluminarlos y motivarlos.
“Tienen que ayudarlos a liberarse, les tienen que ir sanando ese corazón, para que en ese corazón no se aniden los odios, los rencores, los deseos de venganza, las envidias, los celos. Tienen que ayudar a que esos hijos vivan liberados de intenciones malas, tienen que ayudar a sus hijos para que conserven esa limpieza en su mente y su corazón”, asentó.
De esta manera, destacó que en la familia de los creyentes deben evangelizarse, sanarse y liberarse todos.
“El ambiente familiar tiene que ser agradable, sano, limpio, feliz, pero nos toca a cada uno de los miembros de la vida familiar hacer lo que se tiene qué hacer y ser unos discípulos que se dejan evangelizar y que evangelizan, porque eso es lo que pasa en la vida”, señaló.
Resaltó que las situaciones en el ambiente de los pueblos y ciudades serán diferentes, cuando los católicos disfrutan de la vida familiar y sobre todo, cuando está presente el Evangelio.
“En la casa nos dedicamos a pelear por cualquier cosa y vamos al trabajo y empezamos a discutir y a gritarle al compañero a veces con ofensas. Si el ambiente de familia está agradable, creo que voy a ir al ambiente de trabajo y tendré una actitud diferente, diferente. Somos evangelizadores, somos discípulos de Nuestro Señor”, anotó.
Ante esto, Vásquez Villalobos dijo que este mundo debe ser liberado, santificado e iluminado con la palabra de Dios.
“Nuestro Señor nos necesita, necesita de todos sus discípulos, no se haga a un lado, no diga ‘yo no soy discípulo’ ¿cómo que no es discípulo? Desde el día de su bautismo usted es un discípulo de nuestro Señor. Usted está marcado con el signo del cristiano. No digamos que no somos discípulos, no digamos que no somos hijos de Dios, no digamos que a nosotros no nos toca evangelizar”, aseveró.
