Octavio Vélez Ascencio
El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos convocó ayer a los sacerdotes a ser más santos en el ejercicio de su ministerio, porque están envueltos en debilidades, en miserias y en pecados.
“Necesitan tomar conciencia de eso, porque no son perfectos”, asentó.
En la celebración eucarística de la ordenación sacerdotal del diácono Emilio Serrano Ventura, efectuada en el Santuario de la Inmaculada Virgen de Juquila, el mitrado sostuvo que Dios ha llamado a todos los creyentes a vivir la santidad, a unos en la vocación matrimonial y a otros en el ministerio sacerdotal.
“El llamado lo hace Dios y la respuesta la da el hombre a una vocación sagrada y santa como la sacerdotal, como tan sagrada y santa es la vocación a la vida matrimonial”, asentó.
Por eso, expuso que los presbíteros necesitan ejercer su ministerio con santidad y así convertir los defectos en virtudes, porque la ordenación sacerdotal no les va a quitar los defectos.
“Practiquen la virtud, porque el pueblo de Dios los quiere exageradamente santos, quiere que sus sacerdotes sean santos, buenos, virtuosos y entregados, que se desgasten, que les hablen de Dios, que les anuncie la salvación, que los atienda con paciencia, con caridad y con respeto. Es la voz de Dios que les está diciendo así quiero que seas como sacerdote”, anotó.
De esta manera, destacó que los sacerdotes podrán ser mejores y más santos, sabios y más entregados para ofrecer un ministerio de calidad, porque la iglesia lo necesita.
“Estamos limitados de sacerdotes, en todos lugares me piden que mande un sacerdote, pero no tengo de dónde. Por eso, los pocos que hay necesitan ser grandes en entrega en el ejercicio de su ministerio”, añadió.
"Entren a su corazón"
Pero, observó que los sacerdotes solamente podrán ser grandes cuando sean pequeños y humildes, más no soberbios, porque su ministerio es un don y gracia de Dios.
“Hay que regresar a Dios esa gracia en este pueblo humilde y sencillo, vivan con ellos, sean como ellos, porque en el corazón de los humildes y sencillos, Dios hace maravillas”, señaló.
Aunque también pidió a los creyentes a no dejar de orar para que los sacerdotes sigan haciendo el esfuerzo para vivir en santidad y se promueva la vocación sacerdotal.
“Urge que en las familias, en esa pequeñas iglesias domésticas, se rece por la vocación sacerdotal, por ser una bendición inmerecida que regala Dios, no una vergüenza. Todas las comunidades necesitan más y más sacerdotes, no se cansen de orar”, terminó.
“No nieguen lo que el pueblo les pide, porque quiere santificarse. Entren a su corazón, sientan la necesidad que ellos tienen y vibren con esa necesidad”, reiteró Vázquez Villalobos
