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Artesanos VS ambulantes: el viacrucis de vender

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Nada de palitas, ni cucharitas, ni pasadores venden por acá”, pero bien que dejan vender monederos y bolsas hechas en China, o rebozos y blusas de otros estados, que nada tienen que ver con nuestra artesanía, comentó Angélica Hernández, artesana de Santa Cecilia Jalieza.

 

Pequeños artesanos de los alrededores de la capital de Oaxaca han sufrido despojo y abuso de autoridad al intentar vender sus productos en el centro de la ciudad. Comerciantes de Jalieza señalan confiscación de sus pertenencias por parte de los inspectores de regulación de actividad en la vía pública, con el argumento de que no les permiten vender en el zócalo, solo adentro de los mercados "Benito Juárez" y "20 de Noviembre"; sin embargo, de ahí también los han ahuyentado.

 

 

Lo mismo le ha pasado a Angélica Hernández, quien vende blusas bordadas a mano; ella es parte de un grupo de personas de San Nicolás Yaxe, que se dedica al bordado de blusas; ella ayuda a planchar, lavar y venderlas. “Me paro un rato en la esquina de acá del parque y luego vienen los inspectores a decirme que debo retirarme del lugar, pero no veo que quiten a los otros puestos”. 

 

 

"Entre palitas y separadores"

 

 

Los artesanos de Jalieza son aquellas personas que, enrolladas en su rebozo, llevan consigo separadores para libros, peines para el cabello de damas, palitas (tipo cuchara para cocinar) y otros pequeños utensillos hechos de madera, pintados y decorados de diferentes animales silvestres; los ofrecen principalmente a los turistas o a los visitantes en la capital.

 

 

Santa Cecilia Jalieza pertenece al municipio de Santo Tomás Jalieza, Ocotlán, que se ubica alrededor de una hora y media de la ciudad de Oaxaca, en los Valles Centrales.

 

 

 

 

 

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Juana García


 

 

Artesanía de Santa Cecilia Jalieza.  FOTO: Juana García 

 

 

Isabel Martínez es una artesana de madera, originaria de Jalieza; lleva cerca de 30 años elaborando los pequeños utensilios para apoyar en los gastos de la familia; ella, junto a sus hijos y esposo, trabajan entre tres y cuatro días para terminar, ya sea 10 docenas de palitas o de separadores; mientras su familia trabaja, ella y su pequeña hija se dirigen a la capital a vender sus productos.

 

 

“A veces nos llevamos toda la semana haciéndolos o pintándolos, son muy pequeños y llevan trabajo, y llegando acá nos dicen que hay que pagar por vender; si ya suficiente hemos tenido en trabajar en nuestras cosas y pagar pasaje”.

 

 

De su comunidad a la capital realizan un viaje de alrededor de una hora y media, con un costo de 70 pesos, diariamente.

 

 

“No creemos que sea necesario pagar piso debido a la poca cantidad de utensilios que traemos, no es como vender un montón de mercancía”, señaló.

 

 

Multas que ascienden de 500 a 800 pesos

 

 

La multa que les imponen a los pequeños artesanos y vendedores va de 500 pesos a 800 pesos, dependiendo de la cantidad de su mercancía.

 

 

 

 

 

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Juana García


 

 

Inspectores de regulación de actividad en la vía pública, en el zócalo capitalino.  FOTO: Juana García 

 

 

Isabel Martínez indicó que en meses anteriores le quitaron sus pertenencias, cerca de diez docenas de entre separadores y palitas para cocina; a cambio le pidieron 500 pesos para recuperar lo despojado. “Quería que le pagara 500 pesos, pero unos ya estaban rotos porque los habían maltratado y pues mejor lo dejé así, porque con eso no sale ni para comer y ellos piden mucho dinero”; así fue como perdió muchos días de trabajo.

 

 

Recientemente, a Araceli Rosas y a su amiga les pusieron una multa de 1,165 pesos para poder recuperar sus telares que les habían quitado de manera grotesca dos inspectores, mientras los tendían en las jardineras del palacio de gobierno, ya que debido a un accidente, estos se habían mojado.

 

 

Despojadas por inspectores

 

 

Cabe señalar que dichos telares tienen un costo de alrededor de 6 mil pesos. Araceli provenía de la comunidad de San Andrés Chicahuaxtla, ubicada en la región Mixteca, a seis horas de camino. 

 

 

Un caso más ocurrió con la señora Angélica Hernández, de 67 años de edad, quien se dedica a vender blusas bordadas a mano por sus sobrinas de San Nicolás Yaxe; “un inspector me quitó más de 10 blusas, diciendo que no podía vender y que tenía que pagar piso; pero si apenas y saco para el pasaje, porque no todos los días se venden todas las blusas; como ahorita, es mediodía y apenas me han comprado dos, me dijeron que para recuperarlas tenía que pagar 55 pesos por cada una; pagué el taxi para ir por ellas hasta la colonia Reforma, pero cuando llegué, me dijeron que regresara hasta el otro día porque ya no se encontraba el encargado; ese día gasté en el taxi y no me alcanzó mi dinero para pagar por las blusas, así es que las perdí”.

 

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