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Artesanías de carrizo, tradición que enorgullece a San Juan Guelavía, Oaxaca

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Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Nadia Altamirano Díaz

San Juan Guelavía, Oaxaca.- La religiosidad de este municipio zapoteca, que marca en el calendario que este domingo comienza su fiesta patronal, se amalgama desde hace 12 años para que familias expendan sus artesanías de carrizo (Phragmites austra).  

“Era un pueblo pobre, se levantó por el carrizo”, expresa sin dudas Rosario Lopez Antonio, una mujer de 50 años a quien su padre Apolinar le enseñó a tejer el carrizo.

Desde los once años que Apolinar guío a su hija Rosario en una de las principles actividades económicas de un municipio con más de 3 mil habitantes; él siempre le repitió: “Aquí hay dinero, es un arte, el día de mañana no estamos y ya se quedaron con algo”.

Y así sucedió. Hace tres años y medio Apolinar falleció por COVID-19 y a los tres meses y medio lo hizo su esposa Gregoria.

Acostumbrar a las manos

Cuando comenzaba a aprender el oficio de su mamá y su papá, a Rosario no le gustaba porque sus manos sufrían el moldear una planta que crece en forma de caña.

"Sentía que me astillaba, que me ensuciaba mucho", recuerda Rosario, quien acostumbró a sus manos hasta adquirir una habilidad que envdiaría ella misma 39 años atrás.

A sus 50 años, Rosario y toda su familia se suma a las decenas de artesanos que con su trabajo consiguen de San Juan Guelavía, a 30 kilómetros de la Ciudad de Oaxaca, se considere entre los principales municipios con cestería de carrizo.

David Palafox, hijo de Rosario, no eligió a la primera la artesanía como actividad económica, pero al perder su trabajo en un aserradero durante la pandemia, le hizo retomar una actividad que predomina en toda su familia.

La primera que comenzó a aprender fue Edna Pérez, esposa de David y quien es originaria de Cuajimoloyas.

“Hace cuatro o cinco años mi suegro me enseñó para que le ayudara a hacer los sombreritos de las botellas forradas de carrizo o para poner las cadenas a las canastas. Me pedía trabajos chiquitos, porque no tenía paciencia para eso o cuando tenía pedidos grandes”, recuerda Edna.

Entre Edna y David en un sólo día pueden lograr forrar una botella de vidrio, pero es ella quien se encarga de decorarla con espigas o cruces que consigue entrelazando tiras de carrizo.

“Si se le quiere meter alguna figura, se va cambiando el tejido. Se ocupa correa fina, una que se adelgadaza rajando el carrizo” que normalmente se trabaja humedecido, para lograr maleabilidad, a diferencia de los canastos de mayor tamaño que requiere que el material esté totalmente seco.

Sólo carrizo

Para trenzar cualquier pieza no es necesario utilizar pegamento o hilos. Entre el mismo carrizo se esconden las uniones de cada tira.

“Se usa pegamento al final, pero sólo en las botellas”, aclara David mientras su esposa Edna coloca tiras de carrizo que oscurecieron por el contacto con el fuego. Un cuchillo es la herramienta ideal para cortar o entrar debajo de otra tira. 

El centro de la población es una fiesta donde la venta de una extensa variedad de artesanías de carrizo se combina con música, actividades culturales y gastronomía.

El regateo

Eulalia y su hermana Laura recorren cada uno de los puestos para elegir la mejor calidad y precio de dos canastos que a lo largo del año les permitirán cumplir la tradición de llevar pan a una fiesta o bautismo.

“Es para lucir, en Teotitlán del Valle, de dónde venimos, así se acostumbra y entre tanta variedad queremos escoger lo más bonito, que valga el pago”, aclara Laura.

En ese regateo que lleva a pedir un precio más bajo del que pone el vendedor o vendedora, es para Benito López donde puede haber pérdidas de hasta el 40 por ciento, porque “lo peor es no vender”.

A esta décima segunda edición llegó con artesanías que si vendiera todas en un día podría juntar hasta 13 mil pesos, algo que sabe no ocurrirá.

Taller en la telesecundaria

Esa pérdida de mercado porque los recipientes de plástico se volvieron una alternativa más económica, llevó a la telesecundaria de Guelavía a impulsar un proyecto para ofrecer el taller de carrizo entre el alumnado, quienes también vendieron sus productos este domingo.

Aunque su abuelo se había dedicado a trabajar el carrizo, Juan Mendez Vasquez le “agarró” cariño a la actividad hasta que entró al taller en su telesecundaria.

“Son 148 alumnos y 30 participan en el taller de carrizo”, explica el director de la telesecundaria de Guelavía, Isaac Cruz, quien sabe que el proyecto académico se enlazó con una feria que coincidiera con la fiesta patronal.

“Ya se había perdido el mercado de los artesanos de Guelavía. Hace 40 años era el principal productor de canastos de pan, mercado y piscadores, peso se dejó de ocupar con la entrada de los plásticos”, reconoce el profesor Isaac.

Ese factor en contra lo sabe bien Andrés López García, de 55 años, uno de los artesanos organizadores de esta feria que sigue apostando a crear un espacio de venta para que las artesanías de carrizo sigan fortaleciendo la economía local.

PARA SABER

San Juan Guelavía

Es un municipio zapoteca del Valle de Tlacolula

Se ubica a 30 kilómetros de la Ciudad de Oaxaca.

Se llega a través de la carretera federal 190, en la desviación cercana a Teotitlán del Valle.

3 mil 288 habitantes contabilizó el Inegi en el Censo 2020.

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