Para Alberto González Jiménez, técnico en urgencias médicas, es un orgullo ser bombero.
Con nueve años en el Heroico Cuerpo de Bomberos de Oaxaca (HCBO), no deja de aprender, ya que independientemente de los conocimientos adquiridos en la escuela, ha absorbido el manejo del equipo para brindar los primeros auxilios.
Recordó que su vocación por salvar vidas surgió cuendo era adolescente, “estaba como voluntario en la Cruz Roja, a la cual ingresé porque andaba buscando actividades para desarrollar con los compañeros del bachillerato, de ahí uno me invitó a formar parte de la benemérita institución e inicie actividades en el grupo de Juventud”.
Refirió que las llamadas de emergencia, siempre tendrán la situación de gravedad, “porque desde el momento en que se nos activa, salimos con la idea de que existe un riesgo inminente en el lugar y tenemos un tiempo determinado para responder.
"Nos conducimos rápido, con unidades pesadas como un auto tanque con diez mil litros de agua, otro de dos mil litros de agua, más el peso que trae y una ambulancia, tenemos que desplazarnos sobre nuestras calles que se encuentran no en muy buenas condiciones, por los baches y topes, tráfico, bloqueos", explicó.
Protocolos de seguridad
Capacitan a los bomberos para que tomen medidas de seguridad, con ciertos protocolos ya establecidos, porque “el riesgo siempre será que en un crucero alguien no respete el sonido de las sirenas, las luces, y quiera ganar el paso. Otros que se van tras las unidades, abriéndose paso, no sabiendo que podemos hacer un frenado de manera urgente, y pueden estamparse en la parte trasera del vehículo”.
Lamentó que muchas personas se entretengan haciendo llamadas de broma "al arribar a un lugar, estar buscando el incidente, que si bien no hay nada, y en ese momento surge otra emergencia, en otro lado que en verdad lo requieran.
"Eso ocurre frecuentemente; son muchos los eventos en el que la gente juega con la vida de las demás con este tipo de las llamadas broma”, lamentó el tragahumo.
Arriesgar la vida por los demás
Referente a que sí vale la pena arriesgar la vida por los demás, indicó que sí, “el valor del ser humano es incalculable, por lo que hacemos nuestra labor de manera segura, por vocación. Me gusta el trabajo, es una situación en la que no sentimos lo pesado, pero sí vale la pena, el ver la satisfacción de hacer el rescate de alguien que se encuentra en desgracia".
Brindarle la atención cuando sufrió un accidente en un momento inoportuno, como es un incendio, un atropellado, prensado, la persona que está sufriendo una urgencia médica, la caída de un árbol en su domicilio.
