No hay día que don Agustín González no llore por la desaparición de su hijo, por lo que en esta Semana Santa decidió hacer una huelga de hambre en el zócalo de la capital oaxaqueña para visibilizar su caso y las autoridades lo atiendan.
Su hijo, Jesús Alejandro González, desapareció el 24 de enero de 2022 y actualmente no sabe nada de él, y a pesar de que ha hablado con fiscales y el ahora ex gobernador Alejandro Murat, no tiene respuestas.
Desde el pasado viernes 7 de abril, don Agustín se instaló en el atrio de la catedral oaxaqueña, donde se ha manifestado en distintas ocasiones para solicitar a las autoridades municipales y estatales trabajar para tener resultado en la búsqueda de su hijo.
Don Agustín señala que los avances de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca han sido nulos, a pesar de que se ha sentado a hablar con el actual fiscal y el pasado, por lo que realiza esta huelga de hambre.
A pesar de haber denunciado la desaparición de su hijo desde las primeras horas en que no supo de él, las autoridades no han dado con el paradero de este, pues incluso esta casa editorial acompañó a la familia y a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas para el Estado de Oaxaca a un operativo por la zona de Santa Rosa, donde fue visto por última vez; no obstante, se realizó tres meses después de su desaparición.
La familia de Jesús Alejandro ha marchado en la capital oaxaqueña, viajado a distintos municipios, hecho operativos para encontrarlo, pero hasta el momento no saben qué fue de él y el porqué de su desaparición.
Jesús Alejandro Gónzalez trabajaba como mototaxista en la colonia Adolfo López Mateos, de la agencia de Santa Rosa Panzacola de la capital oaxaqueña, donde desapareció la noche del 24 de enero de 2022, dejando su unidad de moto encendida, por lo que se sabe que fue desaparición forzada.
Desde el 25 de enero de 2022, don Agustín ha colocado lonas recicladas en los puentes de la carretera internacional 190, en las inmediaciones de su colonia, pero al ver el poco avance de las investigaciones, decidió realizar esta marcha en marzo de ese año y de ahí siguieron las huelgas de hambre.
“Cargo volantes en mi mochila y cuando tengo tiempo me las pongo a repartir, ¿por qué? porque es una búsqueda de mi hijo desesperante, yo lo que quiero es encontrar a mi hijo”, afirma don Agustín.
