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Frutas, un lujo necesario en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

El alza en los precios de las frutas y verduras hace que consumir estos productos sea un lujo.


Como medida para que sus 300 pesos no se evaporen, Daniela elimina de su lista la carne y los huevos, prefiere limitarse a los que le dan sus gallinas en el patio de su casa en Santa María Guelace.


“No compramos huevo –a 2.50 pesos la pieza- ni carne –hasta en 200 pesos el kilogramo de tasajo-, menos en esta temporada (de cuaresma)”.


En vez de eso prefiere comprar lo más que pueda de verduras y frutas, como la fresa que encontró a 15 pesos el kilogramo, 20 pesos menos que el martes anterior.


Agrias compras


Si no fuera porque es un producto necesario en la comida, por su precio actual, los consumidores optarían por sacar de la dieta diaria el limón.


“Es como la sal”, dice Xhunashi Carrasco, quien falla en su intento por regatear el costo de una arpilla con 19 kilogramos del cítrico.


“Se vuelve un artículo de lujo porque en el súper, el kilo de limón lo encuentra uno a veces hasta en 80, ya es caro”, dice una mujer encargada de administrar 2 mil 500 pesos para surtir la lista de víveres del restaurante en el que trabaja.


Leonel Gómez no cede en el regateo. Xhunashi le ofrece 200 pesos por media caja con l0 kilos de limón criollo de mejor tamaño, pero él le ofrece otro que es más pequeño a cambio de 180 pesos por diez kilos.


La negociación está a punto de caerse, ambos ceden un poco, la transacción se hace por 215 pesos.


Esté barato o caro el limón, Leonel cada martes y jueves trata de vender entre 30 y 40 cajas que trae de Cuicatlán a la Central de Abasto.


Aunque desde hace como dos meses “el precio está elevado” y las personas no lo compran al menudeo si en la bolsa no ven un ciento, 50 centavos por pieza.


“No es lujo, es necesario; lujo la manzana, el mango”, responde al devolver el cambio y tratar de convencer a Felipa, otra compradora que elige preguntar por los precios de otros productos antes de empezar a gastar los 100 pesos que lleva para el gasto diario.


“Si vamos a comer un caldito, limón, la gente está acostumbrada a comer su frutita con limón, para todo el limón y los precios están muy elevados”.


“Imagínese qué tiene que hacer la gente para producir, ahorita no hay agua, ¿cómo riegan los arbolitos?, ¿cuánto cuesta el flete para traerlo?, no voy en contra ni a favor, pero son cosas necesarias que las tenemos que ocupar, todo está caro, no se puede”.


¿Barato?


Comprar en estos días una jícama implica pagar 20 pesos por poco más de un kilogramo, pues no es temporada. El precio del aguacate ha empezado a incrementarse, va de 25 a 30 pesos el kilogramo, según el tamaño.


La zanahoria no ha bajado su precio desde hace meses. Si el año pasado Héctor Oseguera, vendedor poblano, la vendía un bulto con 23 kilos a 140 pesos, ahora le ha subido cien pesos más.


“Todo va a ir subiendo, por la temporada de cuaresma los productores le suben a todo porque la demanda es mayor”, justifica.


Aunque la central de abasto es el mercado de Oaxaca donde se pueden encontrar los precios más económicos, incluso aquí el alza de los precios ahuyenta a la clientela.

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