La suspensión de actividades comerciales por la contingencia sanitaria comenzó a matar al pequeño comercio. Locales en la colonia Reforma que antes eran ocupados por tiendas de ropa o cafeterías, quedaron desocupados.
"No tenemos una cifra exacta, pero será un gran número de negocios los que van a cerrar; desgraciadamente muchos de estos quizá ya no vuelvan a abrir", señaló el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) Oaxaca, Ernesto Gutiérrez Jiménez.
Tan sólo sobre la calle Heroica Escuela Naval Militar, tres son los establecimientos que retiraron sus mercancías y mobiliario de los locales. Se trata de la tienda de ropa Pigalle, Love de París, así como un café restaurante. En el interior sólo se observan algunos anaqueles completamente vacíos toda vez que se estima que las medidas de confinamiento se mantengan durante mayo y junio, es decir dos meses más para evitar la propagación del nuevo coronavirus.
“La gente al estar aislada en sus domicilios no consume nada más que alimentos y al no tener ingresos, prácticamente así tiene que sobrevivir”. destacó Gutiérrez Jiménez.
Fue el pasado 20 de marzo, con el inicio de la jornada de Sana Distancia que algunos locales comenzaron a cerrar, entrada la fase tres de contingencia desde el pasado 21 de abril otros establecimientos hicieron lo mismo.
Aún cuando los comercios dedicados a la venta de alimentos no están obligados a cerrar, también están enfrentando dificultades para mantenerse abiertos. Sobre Calzada de la República, otras fachadas dan cuenta de la dificultad en el sector comercial. En la cortina de lo que hasta hace un par de semanas era la marisquería La Playita, pende un letrero con la leyenda: “Se renta”.
“Cada uno ha estado valorando su situación y de forma personal yo te diría que difícilmente un negocio va a soportar un golpe económico de esta naturaleza, desgraciadamente ninguno. Es una situación atípica en donde va a predominar la buena voluntad de las partes, empleador y trabajador para solventar esta situación”, expuso el empresario oaxaqueño.
Las empresas que cerraron -agregó- ya no pueden pagar empleados, impuestos y rentas, por lo que su desaparición es prácticamente un hecho. La afectación económica -dijo- es incalculable y difícilmente recuperable.
“La recuperación económica, la recontratación o el trabajo directo de los propietarios va a tardar en relanzar los negocios”, Ernesto Gutiérrez Jiménez, presidente de la Canaco en Oaxaca
