Oaxaca.- Rostros acongojados, miradas furiosas, piernas inquietas y puños que, con coraje, sostenían con fuerza lienzos de las playeras de su equipo... aún no empezaba el partido y el estrés invadía a los aficionados apostados a los alrededores del estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca; el ingreso al nuevo hogar alebrije se extendió por más de dos horas.
El reloj avanzaba y las filas para entrar crecían. Fanáticos del equipo oaxaqueño esperaron pacientemente para estrenar ese, su estadio, después de tres largos años en los que la casa de "los hombres de copal" fue apenas suficiente para el tamaño de la pasión de los hinchas que, desde entonces, ha crecido tanto como la afición.
Tras escabullirse entre el insoportable tráfico que se formó en la zona, y los insuficientes elementos de policía vial para coordinar el flujo de automóviles, llegaron también los del corazón azul y oro, los fanáticos del Pumas de la UNAM; escoltados por monos de calenda, anunciando su llegada con cohetes y trompetas que entonaban a todo volumen el inconfundible "Cómo no te voy a querer".
Al "remojo" del estadio también llegaron hombres, mujeres y niños con el alma dividida, seguidores del Pumas y fieles al equipo de su tierra, portando una playera Alebrije a tonos negro y naranja y un banderín universitario o una prenda de cada uno, para no fallarle a nadie.
En los accesos policías con equipo antimotines alentaba la entrada de los aficionados, para entrar a "paso de tortuga" y acomodarse en el nivel correspondiente. Con el paso del tiempo, los conatos de violencia no se hicieron esperar; uniformados intervinieron para calmar los ánimos y también para auxiliar a tres mujeres que, tras la espera cayeron desmayadas.
LENTO Y TEDIOSO ACCESO
Sólo dos accesos por extremo del inmueble fueron habilitados para recibir a más de 15 mil seguidores del balompié, sedientos de goles. El estadio se llenó lentamente, mientras el público tomaba su lugar, las escuadras hacían gala de sus habilidades futbolísticas en la cancha. Al mismo tiempo, niños con lágrimas en los ojos, desesperados, buscaban cumplir el sueño de ver a su equipo en vivo y en Oaxaca.
Tras una lluvia de papel platinado vino el tiro inaugural a cargo del gobernador, Gabino Cué. Sin más, unos cinco minutos después de las 19:00 horas, el partido dio inicio, pese a que el estadio estaba a medio llenar.
DUELO DE PORRAS
La desorganización para el ingreso de los asistentes brillaba más que el desempeño de los futbolistas sobre un césped con las orillas sin pasto. La espera pareció interminable, desde afuera se escuchaban los cantos de"¡goya, goya!" en voz de la "Rebel" que arribó para dejar pulmones y pasión en la Verde Antequera.
También los tamborazos de los "Rude boys" apoyando al equipo oaxaqueño, llegaron a oídos de aquellos que pudieron ingresar hasta el minuto 45, perdiendo el primer gol, a cargo de Pumas, despachado por Matías Brito, cuando apenas el encuentro llevaba 18 minutos.
Casa a media luz
Con el estadio a reventar y con el tiempo encima, los Alebrijes pusieron toda la carne al asador. Fue hasta el minuto 92 cuando un gol de Alberto Ramírez borró el cero para los Alebrijes, que fueron ovacionados de pie y demostraron estar a la altura de los grandes.
Así culminó una jornada en la que los "pamboleros" entregaron el alma a sus equipos, atrás quedaron los problemas de organización, los palcos a medio terminar, las escaleras sin pintar, los espacios sin focos, la cancha con espacios sin pasto... ¡Alebrijes ya tiene casa!
