Oaxaca.- Es un mercadito dentro de otro mercado. Uno a uno se complementan para ofrecer los productos a los consumidores.
Cada lunes y viernes, el mercado zonal Las Flores -en los límites de Santa Lucía del Camino y Oaxaca de Juárez-, tiene otro ambiente con la llegada de los frutos, semillas y hierbas generados en el campo de las comunidades de la Sierra Juárez y de los Valles Centrales.
Productos naturales
Cuando el tianguis inició hace más de 25 años, no se hablaba de productos orgánicos, eran los productos directos del campo para los consumidores de la ciudad, “todo criollito”.
En el pasillo del acceso principal de la gran nave, desde temprana hora, los lunes y viernes toman su lugar los vendedores -un censo de 52-, quienes colocan sus productos sobre plásticos, petates o cartones. No es ninguna competencia con los locatarios del interior, es complemento de la economía que mueve ese lugar.
Enormes tostadas de maíz morado, amarillo. Panes de harina integral. Chiles canarios, pasilla, de agua. Flores de agapando, gladiolas, alcatraces. Frijol de milpa, habas, chícharos, calabacitas, etcétera.
-Patrón, ¿trajo panela?- pregunta una marchante a un vendedor proveniente de la región de los Mixes.
-Sí, pero es de a 20 pesos. Ya sabe, de pura caña criolla, sabrosa como siempre.
Sin regatear, se realiza la compra que va acompañada del mercadeo de aguacates de bola, de cáscara gruesa, “le voy a dar tres por diez, están en su punto”- ofrece gentil el vendedor.
Sierra Norte y Valles Centrales, presentes
Los lunes -relataron-, se da mayor espacio a vendedores de San Sebastián Abasolo, San Juan Teitipac, San Antonino Castillo Velasco, San Juan Guelavía, Tlacochahuaya, Santa Catarina Ixtepeji, Yuvila, San Miguel del Río, Jaltianguis, etcétera.
Y los viernes son más las comunidades serranas las que bajan a expender sus mercancías.
El testimonio: “Aparte de la compra, lo interesante es la comunicación que se hace entre paisanos. Muchos de quienes vienen al mercadito se encuentran con su gente, platican en su zapoteco, en su lengua nativa. Es muy agradable escucharlos, son largas pláticas en zapoteco”.
-Lleve tepejilote, está en su punto- pregona don Angel Montaño junto a sus dos costales de producto.
El comerciante viajó cinco horas con sus costales de tepejilote. “Vengo de San Miguel Tiltepec, es una agencia de Ixtlán de Juárez; cuando hay tepejilote pues estoy en la venta, la gente que ya lo conoce sabe que se asa en las brasas, puede freírse con huevo o en los frijoles. Las matas del tepejilote crecen entre los cafetales. Espero vender todo para ayudar a la familia”.
Hierbas medicinales
Doña Beatriz Alvarado Martínez procede de San Juan Teitipac; ella expende tostadas con sabor a hierbasanta, otras tostadas verdosas con sabor a epazote. “Ya tengo mis clientes que cada semana me vienen a buscar. Todos saben que mis tostadas son de maíz criollo”.
-¿Ya probó los machines?- ofrece una mujer -no los conoce... son garbanzos tiernos cocidos en comal, son muy ricos, a 10 la bolsita.
No puede faltar la venta de hierbas medicinales: ruda, hierbabuena, romero, albahaca, cilantro, perejil, poleo, orégano, etcétera.
Una vendedora itinerante es doña Catalina con sus canastos de camotes y yuca. “¡Prueben! A este camote se le pone miel y sabe mejor. Es el mejor postre. Todos nuestros abuelos esto comían y vivieron años. Vengo de San Antonino Castillo Velasco, por esas tierras hay producción de camote morado”.
A un lado de un puesto con venta de café molido y huevos de gallinas y guajolotes; el ofrecimiento de papa proveniente de Cuajimoloyas: “Mi difunta madre venía a vender cada semana, ahora me corresponde. Afortunadamente hay venta, a la gente le gusta la papa criolla, la identifica porque trae todavía tierra negra o ya lavada es de piel morada”, es testimonial del joven Juan.
Diversidad de colores y sabores
Una historia de 38 años vendiendo tejate es la de doña Tomasa. “No vengo cuando me pongo malita, entonces es cuando dejo de venir. La necesidad nos obliga a no fallar. Este mercado se construyó, creo que en 1983, muchos de los que todavía estamos cooperamos 20 centavos. Así se logró...”
-¿Desde entonces llegaron los vendedores de la Sierra?
-Fue por esos años, esto se hizo por mucha gente de la Sierra que vive alrededor del mercado.
-Y para qué pregunta todo eso…- hurgó la mujer cuando el fotógrafo registraba un chayocamote, raíz del chayote, fruto para un amarillo de res.
--Es para el periódico NOTICIAS.
En el mercado zonal Las Flores, otro espacio para la abundancia, la diversidad de colores, olores, sabores y significados.
Un rincón de cultura, la historia de la región y su economía.
Tianguis orgánicos
"Los tianguis y mercados orgánicos resuelven la necesidad del pequeño productor de introducirse al mercado local y regional y de obtener un precio justo por sus productos y su trabajo de todo el ciclo de cultivo. Además, dan la oportunidad de rescatar la herencia ancestral que ha existido en los tianguis de Mesoamérica, donde se vive una mezcla de las tradiciones mercantiles entre los pueblos y ciudades.
“En los tianguis orgánicos se vive un intercambio cultural, en donde participan actores de comunidades indígenas, campesinas y ciudades; conviven personas de todas edades e intereses; se recrean las relaciones entre productores y consumidores; se comunican sus problemas y dificultades, sus conocimientos y saberes, sus gustos y preferencias..."
