En los mercados de Oaxaca, donde el olor a cilantro fresco se mezcla con el murmullo de las compras apresuradas, la consigna este primer viernes de Cuaresma es clara: gastar menos sin renunciar al sabor. Ante el alza de los mariscos, muchas familias voltean a ver a las legumbres, “las reinas del ahorro”, como las llaman las propias marchantas. Una bolsa de lentejas o habas rinde para varias comidas y se transforma en caldos sustanciosos con jitomate y cebolla, clásicos de las siete cazuelas.
Los garbanzos con espinacas y los frijoles —en sopa con nopales o sobre tostadas con pico de gallo— se convierten en aliados del bolsillo. “Con 50 o 60 pesos saco para que comamos todos”, comenta una madre de familia mientras pesa medio kilo de lenteja.
El huevo también gana terreno en las cocinas: tortitas de papa o calabaza, chiles rellenos de queso con arroz y la infalible tortilla española versión casera aparecen como opciones llenadoras y económicas.
Los nopales, casi siempre los más baratos del pasillo, se preparan en ensalada, en caldo con huevo o bañados en pipián. Quesadillas de flor de calabaza, tacos de setas al ajillo y arroz con verduras completan el menú “cura-bolsillo”.
“La clave es combinar y rendir”, dice un comerciante. Y para quienes comen fuera, la estrategia es buscar comida corrida con guisado del día sin carne: “es lo más accesible y también sabe a casa”, coinciden los clientes.
