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Claman ayuda en la Palma del Coyul tras el paso del huracán Erick

Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

La Palma del Coyul, Santiago Pinotepa Nacional, Oaxaca.- Incomunicados, sin señal telefónica ni luz, así amanecieron la mañana del jueves 19 de junio los pobladores de esta agencia de policía que sufrió los estragos del huracán "Erick", el cual, además acabó con la mayoría de los techos de lámina de viviendas en la zona y, no sólo eso, las familias se enfrentan a la pérdida de sus bienes materiales y la escasez de alimentos.

Esta localidad se encuentra a tres horas de Puerto Escondido y a 20 minutos de Santiago Pinotepa Nacional. El camino que conduce a esta agencia fue afectado por árboles, ramas y postes que fueron derribados por los fuertes vientos ocasionados por el fenómeno meteorológico, uno nunca antes vivido, de acuerdo con habitantes de la zona, quienes se encuentran asombrados por los daños registrados. 

Testimonios de desesperación

De acuerdo con la versión de la señora Claudia Cira Vargas Ávila, de 76 años, durante la madrugada el viento empezó a avivarse a tal grado que arrancó el techo de su vivienda, "tuve mucho miedo de que se nos viniera encima la casa. Sabemos que se trata de algo inevitable, pues es la naturaleza; gracias a Dios estamos bien, pero hemos tenido pérdidas", expresó. 

El techo de lámina de su cocina y de una habitación fueron totalmente desprendidos por los fuertes vientos registrados, lo que provocó que los alimentos que guardaba, se mojaran, sus artículos de cocina sufrieran daños y que algunos bienes resultaran con pérdida total. Además, en su patio los árboles que había sembrado fueron derrumbados y algunos animales de corral murieron, pero pese al panorama la mujer agradece el haber sobrevivido al huracán. 

En la comunidad, la mayoría de las viviendas están edificadas con láminas, por lo que se estima que más del 80% presenta daños en su infraestructura, de acuerdo con información del agente municipal Salvador Constantino Hernández, por lo que se habilitó el edificio de la agencia municipal como un albergue para aquellos que no tienen un espacio para pasar la noche. 

 

Solidaridad en la tragedia

Además, ante esta contingencia la solidaridad se presentó entre los habitantes, ya que hubo personas que permitieron a otras familias dormir en sus viviendas y compartir el pan y la sal, debido a que la mayoría de las cocinas fueron destruidas por el fenómeno meteorológico. 

El techado de la cancha de la agencia, colapsó, así como otras estructuras que son parte de una escuela pública; los cables de luz fueron derribados por los árboles que quedaron sobre la carretera, por lo que con machete y sierra los habitantes realizaron la limpieza de sus caminos con la esperanza de que alguna autoridad arribara y pudiera llevarles ayuda. 

"Me quedé sin nada" 

Diana Raquel es una joven madre de 26 años que en una noche perdió todo. Ella junto con sus hijos tuvieron que resguardarse en casa de doña Claudia, ya que el techo de su vivienda colapsó, todas sus pertenencias se empaparon por la lluvia torrencial. Con lágrimas en los ojos recordó el miedo y la desesperación que sintió frente a la llegada del huracán Erick.

Con tristeza observa cómo el refrigerador que apenas pudo adquirir en una tienda departamental, a pagos pequeños, quedó descompuesto en medio de aquel espacio de cuatro por cuatro metros donde vivía con sus hijos y su esposo. 

Su cocina quedó totalmente destruída. El comal para calentar tortillas colapsó, al igual que la poca despensa que tenía, por lo que se ha quedado sin alimentos.

La única tienda de abarrotes en la zona también colapsó, por lo que es necesario que los habitantes se trasladen a Pinotepa, el inconveniente es que el transporte fue suspendido, por lo que el método es poder ir en motocicleta o caminando; quienes tienen más suerte piden un aventón.

Claman ayuda

Doña Matilde recuerda con miedo cómo el huracán Erick impactó su comunidad y lo único que pudo hacer con su familia fue encomendarse a Dios y rezar para que salieran con vida.

Acompañada de su esposo, su hija, su yerno y sus nietos, Doña Matilde recuerda con dolor que pudieron salvar a sus gallinas y sus periquitos, menos a uno que murió durante la presencia del fenómeno meteorológico.

Llorando, Doña Matilde recuerda la desesperación que sintió y el miedo de perder sus pertenecías.

En un rinconcito dijo que se resguardaron rezando para que Erick no se llevara su casita, una de las pocas en la zona construida con concreto, pero que igual el huracán no perdonó.

Doña Matilde, al igual que al menos 100 familias, siguen esperando la presencia del presidente municipal de Pinotepa Nacional, quien a más de 24 horas de que impactara el huracán, presuntamente ni él, ni ninguna autoridad los han visitado.

Los habitantes de esta agencia tienen la esperanza de que con la ayuda de las autoridades y el paso del tiempo puedan volver a recuperar la normalidad, mientras la zozobra y el desespero los ha invadido minuto a minuto desde que tocó tierra el huracán.

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