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Casas de empeño, boca de lobo para padres

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Ante el desembolso que representa el regreso a clases, hay familias que recurren a casas de empeño; en algunos casos lo anterior puede representar un riesgo en la pérdida de objetos prendarios o préstamos impagables. 


La delegada de la Profeco, Lourdes Santiago, precisó que en lo que va del 2019 se han recibido 9 denuncias contra casas de empeño, derivándose 3 suspensiones y radicaron 14 quejas, las cuales aún se encuentran en trámite.


Ante este contexto indicó que es necesario tomar algunas acciones preventivas.


Antes de contratar -dijo- hay que observar los requisitos de información comercial que deben proporcionar las casas de empeño al consumidor así como la información que debe contener el contrato que le entregarán.


En éste se debe especificar el porcentaje promedio y mínimo de préstamo conforme el avaluó de la prenda, CAT promedio, costo mensual totalizado promedio, costo diario totalizado promedio, tasa de interés, plazo de pago máximo, cantidad de refrendos, comisiones vigentes, ramo de prendas aceptadas así como número de contrato registrado en Profeco y Número de Registro Público de Casas de Empeño (RPCE).


Hasta 17 % incremento de empeños 


De acuerdo a la información difundida por el Monte de Piedad en años pasados, la actividad por el regreso a clases llega a incrementarse en un 17 por ciento.


Al día llegan a registrarse entre 550 a 575 préstamos otorgados sobre todo durante la segunda quincena de agosto.


Aunque las filas en el Monte de Piedad de Oaxaca todavía no son excesivas, hay padres y madres de familia que ya acudieron a empeñar alguna prenda para completar en la compra de útiles escolares, uniformes, zapatos y mochilas.


De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018, el 42 por ciento de la población adulta de México enfrentó dificultades económicas en algún mes del año para solventar sus gastos básicos, de éstos el 17 por ciento recurrió a las casas de empeño.


Los objetos que son empeñados van desde las alhajas de oro pasando por aparatos electrónicos como cámaras fotográficas, celulares, Ipads hasta otros como son tanques de gas o licuadoras.


En aquellos casos en donde existe un mayor grado de precariedad económica en las familias, pues el gasto a desembolsar por el regreso a clase absorve un mínimo de mil 500 pesos por estudiante hasta los más de 5 mil si se trata de quienes asisten a instituciones privadas.

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