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Cáncer político sepulta a constructoras de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

Si se esperaba que con la tragedia de los sismos del 2017 el escenario para las empresas constructoras del Estado sería positivo, esto no fue así.


Al contrario, el ingeniero Alberto Ramírez Sosa asegura que las escasas empresas contratadas para las demoliciones en la región del Istmo de Tehuantepec fueron, en su mayoría, empresas foráneas.


"A nosotros no nos benefició. Como sucede con cada obra a cargo del Gobierno del Estado los beneficiados son sus conocidos, esto se da por acuerdos o compadrazgos."


Refiere que los primeros meses del año tampoco pintan bien para el sector, pues los intereses de las autoridades y alcances económicos de los ciudadanos son contrarios a la construcción profesional.


"Todo va muy lento, no parece que nos vaya a ir bien este año. En tiempo de elecciones se hacen planes, se anuncian proyectos pero no para beneficio local. En el sector privado, la sociedad, a pesar de que ya se dio cuenta de los efectos que tiene no construir con profesionales, sigue recurriendo a personas que no cuentan con los conocimientos ni experiencia necesarias."


Concuerda el arquitecto Víctor Manuel Hernández Como, quien considera que si en abril la situación no mejora, el año está prácticamente perdido.


"Hasta ahora no hay un programa de infraestructura para este sexenio, los proyectos que se piensan trabajar son proyectos que ya vienen fraguando desde años atrás, ahora en tiempos electorales realmente el sector va a quedar varado."


El Instituto Nacional de Estadística y Geografía apunta que el sector constructor en Oaxaca construyó un 0.3 por ciento más a la producción nacional en el mes de enero a comparación del mes de diciembre en que su aportación fue de 1.4 puntos.


En 2016 la aportación fue de 0.4 por ciento y hace dos años se reflejó en un 0.9.


Aún con el zigzagueo en los números, Oaxaca no deja de aparecer entre las 8 entidades con la más deficiente aportación a la producción del sector en el país.


Y para los constructores el panorama lejos de ser mejor, ha sido lineal durante los últimos 50 años.


Hernández Como, refiere que la última época en que el sector local tuvo buenos números fue de los años 70's, cuando la demanda era abundante y se pintaban años buenos para la entidad, sin embargo, ocurrió algo que, más de beneficiar, afectó por completo la construcción en Oaxaca.


"En ese periodo comenzaron a traer a empresas foráneas porque la demanda era muy basta, pero esta práctica llegó para quedarse."


El profesionista resalta que aunque en la entidad se han forjado proyectos grandes los trabajadores locales no han sido beneficiados de ello.


"Si en las constructoras locales no existiera la capacidad técnica, un equipamiento o un dispositivo especial, se entendiera que hubiera oportunidad para empresas foráneas pero no es así. Las capacidades son las mismas, pero está muy viciada la asignación, hay acuerdos o favores que cumplen en la asignación de obra pública."


Considera que la desventaja de que las empresas extranjeras se apropien de los proyectos ha traido consigo deficiencia en las construcciones, en donde los más perjudicados son los propios oaxaqueños.


"El que las empresas tengan tal razón social no garantiza que sean profesionales, no sabemos a qué se dedican en sí y a ellos se asignan las obras. Tenemos antecedentes de que hay mucha deficiencia en los materiales ocupados. La mayoría de los edificios públicos son hechos por foráneas, y desde antes de los sismos han presentado afectaciones.


Lamenta que a pesar de que Oaxaca necesita reforzar y crear nueva infraestructura, esto siga sin interés de las autoridades y de la misma sociedad.


"Está muriendo lentamente el sector de la construcción. Siempre está sujeto a manipulaciones de organizaciones y al cáncer político que no permite que se dé la oportunidad de mejorar la infraestructura del Estado. "

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