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Busca reactivación el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

¡Que va comprar, lleve cuajada güera!, ¡totopo, dulces, lo que quieras manita!, !apóyanos con tu compra xha! son las voces que se escucha al cruzar por el parque Benito Juárez en Juchitán de Zaragoza; los juchitecos buscan levantarse de todas las formas posible de los escombros y recuperar la normalidad en sus vidas para reponerse de lo perdido tras el sismo.


¡Esta jodido!, dice una joven que ofrece pescado en una de las orillas del parque, “no hay dinero, pero primero Dios esto va a mejorar”.


Han pasado mas de 40 días del terremoto de 8.2 grados que azotó a Oaxaca y Chiapas, en el proceso de recuperar sus vidas los afectados en el Istmo de Tehuantepec no han bajado la guardia para fortalecerse, a fin reactivar las fuentes de empleo a través del comercio.
 


Mujeres, las más activas


Las mujeres istmeñas zapotecas, consideradas las más activas y luchonas, a la desgracia le dan buena cara y un toque único a través de sus dulces tradicionales o bien, con la venta de artesanías.


 



Las mujeres, las más luchonas, buscan reavivar sus ventas luego de que el Mercado 5 de Septiembre tendrá que ser reconstruido.

 


“La situación se ha vuelto más difícil desde ese día, las ventas están muy bajas, por eso queremos que nos apoyen con la compra de nuestros dulces”, dice Na Julia, quien prepara los famosos curados de ciruela, mango, nanche, almendra y otros más.


Con más de 20 años de experiencia en la elaboración de “curados” de frutas, Na Julia dice que una de las mejores formas de apoyar para que su pueblo salga adelante es promocionando sus productos o exportarlos a otros estados.


Los dulces del Istmo, además de ser una tradición en el Istmo y un gusto en el paladar, son parte de la gastronomía e identidad cultural de los pueblos zapotecas.
 


Demolido el mercado


Después de que se demolió, el mercado 5 de septiembre de Juchitán de Zaragoza deberá se levantado de nuevo. La construcción fue derrumbada debido a los daños que ocasionó el terremoto del pasado 7 de septiembre y el riesgo que implicaba para los locatarios, Na Julia sacó todos sus productos para venderlos en la calle, en un espacio del parque Benito Juárez.


Junto con ella, poco más de un centenar de comerciantes se instalaron en el parque, a la intemperie, expuestos al polvo, la lluvia y ahora a los fuertes vientos.


El mercado era uno de los principales atractivos turísticos de Juchitán, donde se comercializaban carne y tamales de iguana, de armadillo, conejo y huevos de tortuga, para alimento.


Existía un área de comida tradicional de la región, en la que se degustan tlayudas, garnachas, empanadas, pollo garnachero, entre otros platillos, también bebidas típicas como el bupu, pozol y atple. Además de un área de ropa y artesanías donde se vendían los huipiles istmeños, huaraches, hamacas, y otros productos.


El pasado 11 de septiembre, tuvieron que desalojar el mercado, días después, en medio de una inmensa tristeza,, los locatarios vieron como poco a poco empezaban a demoler la mitad del palacio municipal que se derrumbó y, con ello, también el mercado.


 



Dulces preparados por las manos de mujeres Istmeñas.

 


Para las mujeres de Juchitán esto ha sido un golpe a su economía, del que a la fecha no se han podido recuperar.


“Ayúdenos a comprar nuestros productos, a que se conozcan, a que esto vuelva a tener vida para salir adelante”.


 


Bajas ventas y sin hogar


Cecila Palacios, vendedora de huaraches, desespera por momentos; durante su jornada del día solo ha podido vender dos pares de huaraches que servirán para completar el presupuesto para la comida del día, “desde la mañana hasta en la tarde y solo he podido vender dos pares”.


Na Cecilia lamenta la desgracia que azotó a su pueblo el pasado 7 de septiembre, desde ese día su familia está corta de dinero y la desesperación empieza ahondar, “cuando nos colocamos en el parque teníamos la esperanza de mejorar un poco, pero viene poca gente y a comprar lo básico, estamos muy tristes”.


Ha sobrevivido de las despensas que le han llegado, porque dinero para comprar extras no hay, y las deudas que tenía la ahorcan porque son impagables. “Somos familia de obreros, antes del 7 de septiembre nos iba más o menos bien, pero ahorita estamos peor”.


Na Cecilia cuenta que su casa de dos plantas quedó reducida a polvo, que ya fue removido por su esposo, ahora duerme en la calle con dos lonas como techo.


La mujer espera que las cosas cambien con ayuda, no del gobierno, si de la sociedad civil, a fin de que no abandonen al Istmo.


 



El mercado antiguo

 


Campaña ¡gracias por comprar!


"Si esperamos a que el gobierno cumpla lo que prometió, no vamos hacer mucho, pero si nos ponemos a trabajar duro vamos a reavivar el comercio, de lo que vive la mayoría aquí ”, dice el dueño de una tienda de ropa.


En la avenida Miguel Hidalgo del centro de Juchitán de Zaragoza, los comercios han emprendido una campaña colocando letreros a la vista de la gente para que apoyen comprando en los establecimientos locales, una de las más golpeadas por el sismo.


 



Campaña de comerciantes locales para impulsar la compras en Juchitán de Zaragoza


 


“Gracias por apoyar el comercio local. No dejes de comprar”, se aprecia en varias de las pancartas a las fueras de las tiendas.


Lucio Martínez señala que el terremoto del pasado 7 de septiembre dejó huella en el Istmo de Tehuantepec, donde miles de familias lo perdieron todo, pero “tenemos que continuar, la vida sigue y solo nosotros podemos salir adelante”.

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