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BREVILOQUIUM. Jubileo de los pobres

Fotografía de la celebración del Jubileo de los pobres, un evento conmemorativo que tuvo lugar en la ciudad el domingo 16 de noviembre.
Foto(s): Cortesía
Redacción
  • «La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9,19)

Por Josué Ruiz

A lo largo de su historia, la Iglesia ha aparecido como la «madre de los pobres, lugar de acogida y de justicia» (n. 39), esto ha recordado el Papa León XIV en su primera exhortación apostólica Dilexit te sobre el amor hacia los pobres (04/10/2025). Fiel a esta tarea, este domingo, 16 de noviembre de 2025, se ha celebrado en toda la Iglesia Católica, el Jubileo de los Pobres en el marco de la IX Jornada Mundial de los Pobres (2025) y, aquí en la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, se llevó a cabo una Jornada Jubilar significativa para una representación de personas en pobreza.

Las actividades de preparación para este Jubileo de los Pobres dieron comienzo en el Templo y convento de San Francisco, comunidad animada por los frailes franciscanos, a quienes los obispos de Antequera encomendaron la tarea de organizar el camino de preparación al Jubileo, así como la Jornada de este día.

Para ello, siguiendo la propuesta presentada por los obispos, los frailes organizaron, en primer lugar, la apertura del jubileo en la capilla de la Natividad del Niño Jesús, en la colonia José Vasconcelos del municipio de Oaxaca de Juárez. Agentes de pastoral del Decanato del Centro, se dieron cita a la Celebración Eucarística en punto de las cinco de la tarde, del catorce de octubre del año en curso. Al término de la misma, se presentó el itinerario que se iba a seguir como preparación para el jubileo, cerrando con una convivencia entre los asistentes. 

Como segundo momento, los frailes convocaron a una Convivencia Pastoral Franciscana, el 26 de octubre, comenzando a las dos de la tarde, en la Capilla de la Inmaculada Concepción de María del mismo templo franciscano, donde se dieron cita los agentes de pastoral de diferentes parroquias y capellanías. En este evento se dio a conocer el origen y el sentido de los jubileos; de la misma manera, la presentación de la primera Exhortación Apostólica del Papa León XIV, Dilexit te, que aborda el tema del amor hacia los pobres. Al término de estas exposiciones, los agentes de pastoral tuvieron un momento de convivencia fraterna para compartir los diferentes alimentos que trajeron. Posteriormente, se presentó la realidad de la pobreza en México y, se tuvo la participación de una representación del Staff del proyecto Juventud Solidaria del Instituto Eulogio Gillow, quienes compartieron su experiencia en la atención de personas de escasos recursos y las diversas necesidades materiales que estos grupos de personas presentan.

Para dar vida a la tercera actividad de preparación al Jubileo de los Pobres, los frailes instruyeron a los grupos de pastoral del Convento de San Francisco a ofrecer la Hora Santa, de los días jueves de octubre y noviembre, en favor de los pobres. De esta forma, se buscó preparar los corazones de los agentes de pastoral que, como fruto de la Convivencia Pastoral Franciscana, se quedó como tarea, la realización de una acción caritativa en favor de algún grupo vulnerable o asociación que trabaje con personas de escasos recursos, para hacerle llegar una ayuda significativa, mostrando, a través de ella, la esperanza de Dios que no defrauda. Dichas actividades buscaron ser detonantes de actividades a futuro, para los diferentes grupos de pastoral.

Recorrido este camino formativo, espiritual y en comunidad, llegó el día de la Jornada Jubilar de los Pobres. Para esta jornada se propuso el lema: «La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9,19). A través de invitaciones en redes sociales y en parroquias, así como por el video de Mons. Pedro Vázquez Villalobos, se buscó invitar a todos a participar del Jubileo. La jornada dio inicio a las diez de la mañana, y estuvo articulada en los cuatro momentos clave de los Jubileos de la Arquidiócesis de Antequera: la reflexión espiritual a cargo de fr. José Luis, ofm, seguido de la procesión saliendo del Templo de San Francisco hacia la Catedral Metropolitana, donde tuvo lugar la Celebración Eucarística presidida por Mons. Pedro Vázquez Villalobos, cerrando con la convivencia con todos los asistentes del jubileo; así, con música alegre y un refrigerio, culminó la jornada jubilar.

Resulta relevante subrayar algunas exhortaciones que el arzobispo dirigió a la feligresía durante su homilía. Mons. Pedro Vázquez enfatizó que hay que ser capaces «de descubrir, en el peregrinar por este mundo, el rostro de Dios, el rostro de Dios, la imagen de Nuestro Señor y, en especial, descubrámosla en los pobres, en los pobres y no me refiero solo a los necesitados, a los que están con carencia de bienes materiales, me refiero a toda persona». A los que tienen abundancia de bienes, les exhortó a «pensar cómo ser esa mano providente de Dios que llega a ellos. Dios nos bendice y Él quiere bendecir a otros a través de nuestras manos. Sea generoso, sea generoso. Tenga la capacidad de desprenderse, no va a quedar pobre, Dios lo va a bendecir».

Por otro lado, cuestionó el desinterés por ayudar a los que se tienen cerca: «que lo hagan otros… que lo haga el gobierno y, nosotros, nos liberamos de eso. “Yo no tengo ningún compromiso”, ¿cómo que no? ¿a poco no?... ¿Por qué no compartir? ¿por qué no desprenderse ¿por qué no irse ganando el Cielo siendo un buen administrador y teniendo un corazón generoso?». Finalmente, invitó a toda la comunidad ahí reunida a ser «pobres de espíritu para que Dios realice su obra en nosotros» y a tomar a San Francisco de Asís como ejemplo de desprendimiento.

De esta forma el Jubileo de los Pobres concluyó dejando muchas enseñanzas y proyectos en favor de los pobres, tal como lo ha señalado el Papa León XIV: «Estoy convencido de que la opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad» (Dilexi te, 7).

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