Entre hilos, colores y símbolos ancestrales, las artesanas de Oaxaca tejen no sólo prendas, sino identidad, historia y orgullo comunitario. La entidad es reconocida por su diversidad étnica y cultural, por lo que existen decenas de estilos de blusas típicas elaboradas a mano o en telar de cintura, técnica milenaria que sobrevive gracias al trabajo de mujeres indígenas.
Se estima que más de 70 comunidades originarias en Oaxaca conservan tradiciones textiles propias, cada una con patrones, colores y técnicas que reflejan su cosmovisión y herencia cultural. Las blusas oaxaqueñas no son simples piezas de vestir, son obras de arte portables, muchas veces únicas e irrepetibles.
Blusas más emblemáticas
Algunas de las blusas más emblemáticas provienen de Juchitán de Zaragoza, donde se confeccionan las blusas istmeñas, ricamente bordadas con flores. San Antonino Castillo Velasco es conocido por su delicado bordado de flor de mayo.
En Santa María Tlahuitoltepec, comunidad mixe, las blusas están llenas de símbolos geométricos y místicos. Santo Tomás Jalieza es donde las tejedoras plasman grecas prehispánicas en telares de cintura.
Trajes típicos distintos, tejidos ya sea con algodón, lana o seda, en cada Guelaguetza las prendas son codiciadas por visitantes que las portan durante estas festividades.
La artesanía textil ha venido cobrando auge gracias al impulso que los mismos artesanos le han dado en redes sociales a través de programas de difusión, la Guelaguetza y las expo artesanales, entre otras actividades.
En este mes de julio es cuando más artesanía textil se comercializa, ya que es de las fechas donde la capital recibe más visitantes.
Reconocimiento
Durante muchos años las mujeres artesanas han heredado sus conocimientos de generación en generación. Anteriormente, el trabajo no era valorado por lo que solo se comercializaban entre las mismas habitantes de las comunidades o cambiados en mercados de trueque.
Así lo afirma Lucia, artesana de San Antonino Castillo Velasco, comunidad que se distingue por dominar el deshilado, bordado a mano, tejido de semilla, cerradura y muñecos, mejor conocido como el hazme si puedes.
“Anteriormente los padres tenían la idea de que la mujer no estudiaba, si no que se tenía que ambientar en el trabajo del hogar, durante la primaria ya se enseñaba el trabajo manual y desde ahí empezábamos a bordar” dijo.
Los bordados
Las flores bordadas representan a las del campo, aquellas que son cultivadas por los hombres.
En la actualidad la mujer ya puede cooperar en la economía de la familia, por lo que a través de colectivos o talleres buscan impulsar sus prendas.
En cada una de las ocho regiones del estado, es la venta de textiles una forma de vida sustentable para grupos de mujeres artesanas que laboran desde casa, talleres familiares o comunales organizados por ellas.
Piden reconocimiento a esta labor
Para Lucía lo más importante es que se reconozca la labor de cada una de las artesanas y quienes adquieran las prendas, lo hagan con un valor justo para las mujeres que invierten varios días, meses e incluso años en elaborar una pieza.
Además del impulso de las comunidades para que puedan, como artesanas, acercarse a los compradores de manera directa en cualquier temporada del año, no sólo en fechas importantes para la entidad.
Estas blusas no solo representan belleza artesanal, sino también resistencia cultural y económica. En un mundo dominado por la moda industrial, las mujeres oaxaqueñas continúan defendiendo sus saberes ancestrales y creando textiles sostenibles, con materiales naturales y procesos éticos.
Finalmente, promover el uso y la compra consciente de estas prendas no es solo una cuestión estética, sino un acto de reconocimiento y apoyo a las comunidades indígenas que mantienen vivas sus tradiciones.
