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Agudiza el estiaje: más de 40 días sin agua y pipas en más de $2,500

Una pipa de agua abastece a vecinos durante el estiaje, reflejando el aumento de precios por la escasez de agua en la ciudad.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

“No es que falte agua, es que no llega”, reclama doña Leticia mientras acomoda cubetas y garrafones en la entrada de su casa, en el barrio de Jalatlaco. Dice que la última vez que tuvo agua “fue solo un rato”, apenas lo suficiente para llenar dos tambos y apartar lo indispensable para cocinar. En varias calles de Oaxaca de Juárez, la escena se repite: vecinos cargando botes, familias comprando garrafones y tinacos improvisados en patios y azoteas, mientras esperan el siguiente turno del tandeo. “Ya vivimos al día. Si no compras pipa, no tienes cómo bañarte ni lavar ropa”, comenta Juan, vecino de Cinco Señores, quien asegura que en su zona el suministro puede tardar semanas en llegar.

En colonias donde el agua se ha vuelto un lujo, la desesperación también se convierte en enojo. En algunas viviendas, el baño se reduce a “baño de cubeta”; los trastes se lavan con poca agua y el patio se barre en seco, mientras los habitantes observan fugas en banquetas que, según denuncian, permanecen días sin ser reparadas. “Vemos el agua correr en la calle y uno aquí guardando hasta el último litro. Es una burla”, lamenta Teresa, madre de familia, quien explica que el gasto en pipas ya no es opcional: “Entre vecinos cooperamos porque una sola cuesta carísima. Y si no juntas, te aguantas”.

La crisis hídrica se ha intensificado este febrero con el arranque del estiaje. De acuerdo con el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SOAPA), los tandeos en las zonas más críticas de Oaxaca de Juárez pueden superar los 30 y hasta 40 días, afectando principalmente colonias como el Barrio de Jalatlaco, la Agencia de Cinco Señores, el Subsistema Cerro Juárez y sectores del Centro Histórico, donde la demanda se incrementa por el movimiento turístico y comercial. En medio de este panorama, el déficit de agua ha reducido el suministro de 500 litros por segundo a apenas 190 litros por segundo en periodos críticos, situación que ha provocado un encarecimiento del abasto mediante pipas.

Los costos también han encendido la molestia social. En distintas zonas de la ciudad, el precio de una pipa de 5 mil litros puede alcanzar hasta 2 mil 500 pesos, un gasto inalcanzable para muchas familias. “Eso es lo que gano casi en una semana, ¿cómo voy a pagarla cada vez?”, cuestiona don Efraín, quien asegura que el problema ya afecta incluso a pequeños negocios. “Las fondas, las lavanderías, todos batallamos. Si no hay agua, no hay trabajo”, añade. Mientras tanto, hay vecinos que aseguran que la distribución del servicio es desigual: “En unas calles llega, en otras no. Y cuando llega, es poca presión, apenas sube al tinaco”, denuncia una habitante de la colonia Reforma.

El problema no se limita a la capital. A nivel estatal, Oaxaca también comienza a resentir el impacto del estiaje 2026. El Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reporta que seis municipios del Istmo de Tehuantepec se encuentran ya en condición de sequía moderada: El Barrio de la Soledad, Matías Romero Avendaño, San Juan Guichicovi, Santa María Chimalapa, Santa María Petapa y Santo Domingo Petapa. Además, otras 33 demarcaciones se ubican en fase previa, catalogadas como “anormalmente seco”, principalmente en el Istmo y la Mixteca, lo que anticipa un periodo complicado conforme avance la temporada seca.

En este contexto, especialistas y autoridades recomiendan adoptar medidas inmediatas para reducir el consumo en casa. Acciones como tomar duchas de máximo cinco minutos, cerrar la llave al cepillarse los dientes o enjabonarse, reutilizar el agua de la regadera en cubetas para el inodoro o limpieza, y utilizar la lavadora solo con carga completa, son parte de las prácticas que pueden marcar diferencia. También se insiste en reparar fugas, evitar el uso de manguera para patios y regar plantas por la noche para disminuir evaporación. Sin embargo, para muchos ciudadanos, la situación va más allá de los hábitos: “Nos dicen que ahorremos, pero ¿cómo ahorras si no tienes? Lo que queremos es que el servicio funcione”, resume una vecina del Centro Histórico.

Mientras el estiaje avanza, en Oaxaca de Juárez el agua se ha convertido en un tema cotidiano, de conversación obligada en mercados, calles y vecindades. Los tinacos vacíos, las cubetas apiladas y las pipas circulando son ya parte del paisaje urbano. Y aunque algunos esperan que las lluvias alivien el problema en los próximos meses, otros lo ven con resignación: “Esto cada año es peor. Ya no es una temporada, ya es la vida diaria”, dice doña Leticia, antes de cerrar su portón y volver a revisar, por enésima vez, si la llave ya comenzó a soltar agua.

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