Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, al menos un 50 por ciento de migrantes integrantes de las caravanas centroamericanas que ya estaban en Chiapas y Oaxaca, abandonaron el llamado “sueño americano”, ahora, una gran parte buscan establecerse en la entidad, señaló Luis García Villagrán del Centro de Dignificación Humana A.C.
Actualmente hay dos contingentes varados, uno integrado por mil 500 personas ubicado en Escuintla, Chiapas y otro grupo de 400 en La Ventosa, Oaxaca. Otros contingentes más pequeños siguen avanzando pese a las dificultades para cruzar a Estados Unidos.
“Están tomando los trenes en Tlaxcala, Hidalgo y hasta llegado a Coahuila. La gente sigue caminando definitivamente, pero también hay un gran porcentaje que el efecto Trump les ha causado miedo y terror debido a un discurso altamente xenofóbico. A partir de eso han decidido regresar a su país otros están a la espera de lo que suceda”, señaló.
Ante el clima de incertidumbre García Villagrán convocó a la comunidad migrante centroamericana que está en territorio mexicano a guardar la calma toda vez que las leyes migratorias en este país se mantienen con un corte humanitario. En tanto apeló a la población mexicana a respetar sus derechos humanos.
“Si bien estamos pidiendo que se respeten los derechos humanos de nuestros connacionales en Estados Unidos, debería de ser exactamente igual acá, de otra manera sería esquizofrénico el asunto. Debemos de tratar humanamente y en base a la ley en México a todo aquel extranjero que por distintas razones están en nuestro país”, destacó.
El activista indicó que de las 14 llamadas caravanas que han salido hacia Estados Unidos desde la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México en su mayoría están siendo organizadas por el gobierno federal para despresurizar la frontera sur. “Ha sido una herramienta que han estado utilizando para que no haya tanta gente”.
De acuerdo con sus estimaciones en Juchitán, Oaxaca, hay al menos unas cinco mil personas varadas o en movimiento que ya no están pensando en continuar su ruta hacia el norte del país sino establecerse en territorio estatal. “A pesar de todo lo que se diga Juchitán es un pueblo cálido, la gente se está quedando en Juchitán, San Pedro Tapanatepec, Tehuantepec y en la Ciudad de Oaxaca, están buscando empleo y haciendo del sueño americano un sueño oaxaqueño”.
