PANAJACHEL, Guatemala.- Desde que llegaron al Hotel La Riviera de Atitlán, el exgobernador veracruzano, Javier Duarte, y su familia se encerraron en el quinto piso de uno de los edificios del complejo vacacional.
De acuerdo con fuentes consultadas en el hotel, los Duarte ocuparon el departamento número 505 en la torre central del complejo de tres edificios ubicados frente al lago de Atitlán, en la Bahía Buenaventura, donde el exmandatario fue detenido la noche del sábado.
Duarte, su esposa Karime Macías, sus tres hijos y dos personas más no salían de la habitación y solicitaban servicio de alimentos al cuarto, indicó personal del hotel.
"Pedían comida para nueve personas, dos veces al día", contó un empleado que pidió el anonimato.
El desayuno lo solicitaban alrededor del medio día y la comida hacia las 19:00 horas, aunque a veces ya comían casi de noche a las 20:00 horas.
Pasaportes falsos, clave para captura
Tras el aseguramiento de dos pasaportes falsos con las fotografías de Javier Duarte y su esposa Karime Macías, las autoridades dirigieron la búsqueda del ex Gobernador veracruzano hacia Chiapas y Guatemala.
El 10 de noviembre de 2016, un hombre identificado como Mario Medina Garzón, de 37 años, fue capturado en el Aeropuerto Internacional de Tapachula, después de viajar en un vuelo comercial procedente de la Ciudad de México.
La Policía Federal (PF) revisó a Medina Garzón y le decomisó dos pasaportes apócrifos, uno a nombre de Alex Huerta del Valle y otro bajo el alias de Gabriela Ponce Arriaga, con las fotografías de Duarte y Macías, respectivamente, así como dólares en efectivo.
El individuo fue puesto a disposición del Ministerio Público de la Federación. Sin embargo, fue liberado poco después porque no se acreditó que hiciera uso de los salvoconductos y porque el delito de uso de documento falso no es grave en el Código Penal Federal.
Autoridades federales presumieron que Medina Garzón es primo de Karime Macías.
A partir del aseguramiento de los pasaportes, agentes federales realizaron distintos cateos en Chiapas en busca de Duarte e incrementaron el intercambio de información con agencias policiales de Guatemala.
El exgobernador y sus familiares requerían sopas de entrada y de plato fuerte pedían carne res o pollo, mientras que para beber ordenaban aguas naturales como naranjada.
Una misma persona siempre era la encargada de subir los alimentos a la habitación. Durante su estadía, de casi tres días, no solicitaron bebidas alcohólicas.
El servicio de alimentos fue pagado en efectivo en todas las ocasiones, aunque las fuentes no indicaron qué tipo de moneda usaban, si dólares estadounidenses o quetzales, la moneda de Guatemala.
"Nunca se les vio en el hotel, estaban encerrados", señaló la fuente.
Ocupaban otro espacio
Los Duarte ocupaban un inmueble ajeno a La Riviera de Atitlán, por lo que por políticas del hotel no tenían acceso a las instalaciones del complejo vacacional, señalaron los empleados.
Para ingresar al hotel, Duarte no se habría registrada en el acceso y el proceso lo habría realizado un tercero para poder pasar desapercibido.
Los trabajadores del centro vacacional nunca supieron que en el departamento 505 se alojaba un prófugo de la justicia mexicana, quien fue arrestado por elementos de la Policía Nacional Civil y la Interpol Guatemala.
El operativo para su aprehensión fue sigiloso y pocos huéspedes lo atestiguaron, pues la mayoría de vacacionistas disfrutaba de las festividades artísticas y culturales realizadas con motivo de Semana Santa en el centro de la ciudad turística.
Horas después de la detención de Duarte, su esposa Karime Macías y demás familiares abandonaron el inmueble. Ni las autoridades mexicanas ni de Guatemala han dado información sobre el destino de la mujer y sus hijos.
Lujoso escondite
El costo de una noche en el Hotel La Riviera de Atitlán es de 142 dólares, aunque en algunas fechas puede superar los 200 dólares.
Esta localidad turística tiene una población que ronda los 20 mil habitantes de acuerdo a autoridades locales y, contrario a las estadísticas criminales de ciudades de Veracruz, el mes pasado sólo se registraron unos 40 hechos delictivos, según cifras de la Policía local.
