XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, 09 de noviembre de 2025. Fiesta, Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán. Blanco. MR pp. 828 [862] / Lecc. II p. 1135. LH Semana IV del Salterio. Ez 47, 1-2. 8-9. 12; Cor 3, 9b-11. 16-17; Jn 2, 13-22.
Hoy 9 de noviembre, San Juan en su capítulo 2, versos del 13 al 22 nos dice que Jesús sacó del templo de Jerusalén a los mercaderes, a los vendedores de animales y a los que cobraban impuestos. El templo de Jerusalén era la gloria más grande del judaísmo, centro y unidad. Pero en el Evangelio Juan nos dice que ese templo material es rechazado por el nuevo Templo que es Cristo Jesús.
Jesús purifica el templo a costa de su vida. Decir una cosa en contra del templo, era una blasfemia. Esta escena de Jesús en el templo puso en claro todo el significado de la Resurrección de Jesús; Él es el verdadero templo de Dios, donde puede realizarse un encuentro de vida entre Dios y el hombre.
Jesús nos muestra que no basta solo desplazar a los vendedores del templo, sino que tenemos que desplazar de nosotros el odio, el rencor, la venganza y todo aquello que afecta al hermano.
No vayamos al templo por costumbre, por mero cumplimiento. Vayamos con amor, arrepentidos y presentemos una ofrenda agradable al Señor; porque así nos dice también Isaías: Lávense, purifíquense, no me hagan el testigo de sus fechorías, dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien; trabajen por la justicia, den sus derechos al oprimido, ayuden a todos, hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda.
