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Domingo, día del Señor

Imagen conceptual que ilustra el Día del Señor, mostrando una cruz de madera iluminada por un rayo de luz celestial en un ambiente sereno.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por P. Gregorio Gil Cruz Glz.

"Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto”.

Evangelio: Mt 2, 13-15. 19-23

Después de que los Magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño".

Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno. Palabra del Señor.

Estamos en el último domingo del año y damos gracias a Dios por el maravilloso don de la vida. Celebramos en este día a la Sagrada Familia: Jesús, María y José. El Evangelio resalta la preocupación y solicitud de José por proteger y velar por la vida del niño. “José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes”. José escucha la voz de Dios, obedece y huye. Defiende a costa de lo que sea la vida de aquél pequeño niño. No lo expone, se sacrifica dejando su casa y sus comodidades. Qué maravilloso testimonio nos da San José, un hombre de tan nobles sentimientos que custodia, guarda y defiende la vida. No importa huir con tal de salvar al niño. Qué docilidad de espíritu de José y María, escuchan la voz de Dios en todo momento y salvan la vida del Niño Jesús de las manos asesinas de Herodes.

Qué admirable testimonio de amor de quien ama la vida humana, de quien tiene temor de Dios. La vida humana es un don de Dios y la grandeza y dignidad de la persona está en que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Por ello la vida humana es sagrada e inviolable. Cuidemos y protejamos la vida humana como lo hizo nuestra Madre del cielo y San José.

​La Sagrada familia de Nazaret es el modelo de toda familia, en ella vemos reflejados las virtudes que toda familia debe vivir. Las familias deben seguir este ejemplo tan hermoso que nos dejó Jesús tratando de imitar las virtudes que vivía la Sagrada Familia, como la fe, la esperanza, la caridad, humildad, la justicia, la prudencia, lasencillez, la bondad etc.

​Jesús creció en un ambiente familiar sano, lleno de amor, integrado por papá y mamá: José y María, quienes vivían esmerados por darle el mejor ejemplo a su hijo. Seguramente en la familia de Nazaret se respiraba un ambiente de confianza, de fraternidad, de respeto y de mucho amor. Y por eso conocemos a Jesús como un hombre que “pasó haciendo el bien”, que su amor no tenía límites y ayudaba a todo aquél que necesitado acudía a Él.

La familia debe ser una escuela de virtudes. Es el lugar donde crecen los hijos, donde se forman los cimientos de su personalidad para el resto de su vida y donde se aprende a ser un buen cristiano. Es en la familia donde se formará la personalidad, inteligencia y voluntad del niño. Esta es una labor noble, muy hermosa, y delicada.

La familia debe de ser la escuela en donde se formen los futuros ciudadanos con verdaderos valores. La familia es la célula de la sociedad, donde se ponen las bases y los cimientos de buenos ciudadanos. Qué responsabilidad tangrande tienen los padres de familia, qué misión tan hermosa pero tan delicada tienen los padres al traer un niño al mundo, pues son los principales y primeros responsables de la educación y formación de sus hijos. La familia es además la Iglesia doméstica que debe formar a sus hijos en los valores humanos, éticos y espirituales.

Qué noble tarea y qué misión tan delicada tienen los padres de familia. Por ello es importante promover familias bien integradas y sanas para que a si tengamos una mejor sociedad y una Iglesia más comprometida con los valores del Reino.

“La familia es la primera comunidad de vida y amor, el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.” (Juan Pablo II, Encuentro con las Familias en Chihuahua 1990).

El Papa Juan Pablo II en su carta a las familias nos dice que es necesario que los esposos orienten, desde el principio, su corazón y sus pensamientos hacia Dios, para que su paternidad y maternidad, encuentren en Él la fuerza para renovarse continuamente en el amor. Así como Jesús creció en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres, en nuestras familias debe suceder lo mismo. Esto significa que los niñosdeben aprender los valores humanos, éticos y espirituales.

​Que Dios nos ayude a seguir cultivando en nuestras familias los valores y las virtudes de la Sagrada familia de Nazaret. Y como José y María salvaguardemos la integridad de la vida en todas sus etapas desde la concepción hasta la muerte natural. Digamos sí a la vida.

 

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