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COMPARTIENDO MIS SENCILLOS PUNTOS HOMILÉTICOS. ¿Era necesario que Jesús se bautizara?

Representación artística del momento en que Jesús es bautizado por su primo, Juan el Bautista, en un acto de fe y purificación.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Lázaro Peña V., Pbro.

Domingo 11 de enero de 2026. El Bautismo del Señor. Blanco Fiesta, MR p. 188 [199] / Lecc. I p. 24. LH III Semana del Salterio. Is 42, 1-4 y 6-7; Hech 10, 34-38; Mt 3,13-17.

Para entender a este Siervo Ungido de Yahvé, hay que leer los 4 cánticos (Is 49, 1-6; 50, 4-9a; 52, 13-53; y 12). Hoy vemos el primer cántico (Is 42, 1-4; 6-7), que se escribió en los años del destierro y la revelación posterior lo identifica con Jesús de Nazareth. Este Siervo tiene una doble misión: Renovar la alianza hecha entre Dios y el Pueblo de Israel; y establecer la verdadera religión en medio de los paganos. Por eso dice: Yo, el Señor, te llamé y te formé (Jer 1, 5; Is 42, 6); y lo hizo para que ese Siervo comenzara un nuevo mundo, una nueva creación, porque la primera creación se había corrompido. A partir de Él, todo el que crea y lo acepte como su Salvador, será renovado y colaborará con la renovación de todo; promoverá la justicia, la verdad, el amor y la paz, abrirá los ojos a los ciegos (los ojos de la fe, es decir, los ojos de los paganos que no conocen al verdadero Dios) y sacará de la mazmorra a los que viven en las tinieblas. A todos los creyentes nos toca continuar la labor de este Siervo de Dios, nos toca llevar esa Luz a los paganos. 

Esta segunda lectura nos habla de la conversión de Cornelio, la cual abre la puerta a la universalización del Evangelio. Cornelio era un centurión romano, bajo sus órdenes estaban 100 hombres o soldados; era un hombre orante, temeroso del Dios verdadero y obraba con justicia (He 10, 1-2), lo cual es importantísimo para ser aceptado por Dios y por su Iglesia, no importa de la nación, raza o nivel económico que sea, pues para Dios y su Iglesia no hay distinción de personas, ni discriminación, pero sí es importante que esa persona crea en el Dios único y en su Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Salvador; también es necesario que deje de hacer el mal y que renuncie a toda clase de idolatría. San Pedro, después de que vio aquél gran mantel (como tienda de campaña), que contenía toda clase de animales y que el Señor le dijo: Pedro, mata y come, no llames impuro lo que Dios ha hecho puro (He 10, 10- 15) cambió su mentalidad judía y, entonces, se puso a bautizar también a los gentiles (no judíos), ahí está el caso del Eunuco etíope, que fue bautizado por el apóstol Felipe (He 8, 26-40). Quizá sin darse cuenta, estos dos personajes ponían en práctica 3 de los 4 pilares de nuestra vida en Cristo: Creían en el único Dios verdadero, obraban con justicia y oraban; y eso les dio el "pase" para recibir el cuarto pilar de nuestra fe: los Sacramentos; yo creo que no son necesarios más requisitos para ser bautizado.

En el Evangelio, se nos habla de que Jesús se hizo bautizar por su primo San Juan; Jesús se hizo semejante a nosotros en todo, menos en el pecado; ¿entonces, por qué se hizo bautizar por San Juan, si no cometió pecado?, Juan mismo decía que Jesús era muy superior a él. En primer lugar Jesús se bautizó porque quiso cumplir toda justicia, o sea, aceptar todo lo que Dios quiere, aceptar su plan y su voluntad; y lo que Dios quería era que su hijo, el Rey Divino, el Mesías, se asemejara a su pueblo, a aquellos que venía a salvar, que se presentara con humildad y dispuesto a servir a todos (Mt 20, 24-28).

La escena del Bautismo culmina con una teofanía, se abre el Cielo, desciende sobre Jesús el Espíritu, se anuncia su filiación divina y la complacencia del Padre hacia Él. Al abrirse el Cielo, el mundo de lo divino irrumpe en el mundo humano, a través de Jesús que es verdadero Dios y verdadero Hombre.

Jesús nos enseña el camino, después del Bautismo se retira al desierto y luego inicia su vida pública. La Renovación Bautismal es parecido a esos 40 días y 40 noches de Jesús en el desierto, pues no se trata sólo de bautizarnos, sino como Jesús, iniciar con esto nuestra vida pública, extendiendo el Reino de Dios entre todos los hombres. 

 

"Cuatro palabras para recordar y meditar esta semana"

 

Por esta ocasión aumentaremos una palabra. Pues como lo escribió el entonces Cardenal Josetp Ratzinger, luego Papa Benedicto XVI (Q.E.P.D.), en la Introducción al Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, son 4 las leyes fundamentales de la vida en Cristo:

 

Lex credendi (la ley de la fe), es decir, la profesión de fe, que la Iglesia mantiene viva a través de la proclamación del Credo.Lex celebrandi (la ley de la celebración), es decir, la celebración del misterio cristiano, a través de la vida sacramental que nos hace experimentar y dar testimonio de la eficacia salvífica del Misterio Pascual.Lex vivendi (la ley de la vida), es decir, la vida en Cristo, que es el comproiso de cada bautizado de manifestar en su comportamiento y en sus decisiones éticas la fidelidad a la fe que profesa; y  Lex orandi (la ley de la oración), es decir, la vida de oración, el diálogo con Dios, imitando a Jesucristo, modelo perfecto de orante quien nos enseñó la expresión privilegiada de oración: El Padre Nuestro, la Oración del Señor (Compendio del CEC, 580).

Ningún catecismo debería ser aceptado si no está estructurado a partir de las 4 leyes de la vida en Cristo.

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