Durante el último trimestre de 2024, México perdió 40,703 empleos en comparación con el periodo julio-septiembre, esto de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin embargo, a pesar de esta disminución, la tasa de desocupación se redujo de 3.0% a 2.6% de la población económicamente activa (PEA), el nivel más bajo registrado hasta ahora. A continuación, te damos la explicación de este fenómeno, así como los sectores más afectados.
Esta aparente mejora en el desempleo se debe a una contracción de 315 mil personas en la PEA, mientras que la población no económicamente activa aumentó en 630.7 mil, incluyendo 205.1 mil personas que, aunque disponibles para trabajar, no encontraron una oportunidad laboral.
El sector informal y el agropecuario, los más afectados
El golpe más fuerte se sintió en la economía informal, que perdió 133.4 mil plazas, aunque el sector informal generó 92.6 mil nuevos empleos. En términos de sectores productivos, la mayor pérdida ocurrió en el sector agropecuario, con 600.9 mil empleos menos. También se registraron recortes en:
- Gobierno y organismos internacionales: -149.6 mil empleos.
- Construcción: -141.7 mil empleos.
- Industria extractiva y electricidad: -11.4 mil empleos.
En contraste, los sectores con mayor crecimiento en empleo fueron:
- Servicios sociales: +169.1 mil empleos.
- Servicios diversos: +155.4 mil empleos.
- Comercio: +153.9 mil empleos.
A nivel territorial, la pérdida de empleo se concentró en zonas rurales, donde desaparecieron 887 mil 473 puestos de trabajo, mientras que en áreas urbanizadas se generaron 1.08 millones de empleos.
Más empleo, pero en condiciones precarias
La tasa de informalidad laboral se ubicó en 54.5%, con 32.4 millones de personas laborando sin acceso a seguridad social. Además, la población subocupada—aquellos que tienen empleo pero buscan más horas de trabajo—alcanzó 4.9 millones de personas, representando el 8.2% de la población ocupada, un incremento respecto al 7.8% registrado en 2023.
Por otro lado, la tasa de condiciones críticas de ocupación, que mide a quienes trabajan más horas por bajos salarios, se situó en 32.1%, reflejando que gran parte del empleo generado sigue sin garantizar estabilidad económica para los trabajadores.
