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¿ Por qué fundó Cortés la Villa Rica de la Vera Cruz ?

Foto(s): Cortesía
Israel García Reyes

El 22 de abril de 1519 el conquistador Hernán Cortés constituyó el cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz, fundando lo que ahora se conoce como Veracruz, estableciendo el primer emplazamiento europeo en América.

El explorador, financiado por Diego de Velázquez, gobernador de Cuba, zarpó del puerto de Santiago el 18 de noviembre de 1518 con el objetivo de buscar tierras, oro y riquezas en nombre de la corona española. Originalmente se trataba de un viaje de reconocimiento, pero las cosas cambiaron durante el trayecto.

Se cuenta que Cortés viajaba acompañado de cerca de 110 marineros, 553 soldados, 10 cañones pesados y 16 caballos cuando llegó a esta zona.

Sabía que un año antes, en 1518, Juan Grijalva desembarcó en la Isla de Sacrificios y en los arenales de Chalchihuecan donde fue recibido con estupendos regalos llevados por los embajadores de Moctezuma II.

Al poco tiempo, la gente leal al gobernador de Cuba solicitó que la expedición de Cortés regresara a la isla, pues temían perder la vida a manos de los nativos que los atacaban, y por tener órdenes expresas de éste. Sin embargo, el conquistador tenía otros planes.

Los presentes recibidos, la naturaleza pródiga del lugar y la oportunidad de hacerse de un nombre y obtener riquezas despertaron la ambición del originario de Medellín, Extremadura. Según Bernal Díaz del Castillo en su “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, entre los presentes que les hicieron los enviados de Moctezuma II estaban un sol de oro del tamaño de la rueda de una carretea, una luna de plata, además de lienzos de tela bordada, “plumas de colores, pescado asado y otros alimentos como el pan de maíz, que son las tortillas, o la gallina de tierra que les encantó y que es el guajolote”.

Luego de haber desembarcado en las costas del actual Golfo de México, los visitantes establecieron un campamento en la zona llamada por los nativos: “costa verde” o Chalchiucueyetl-cuecan (“arena sobre arena amontonada”). A este lugar lo nombraron Villa Rica de la Vera Cruz: Villa por ser un pequeño emplazamiento, Rica por las manifestaciones de riqueza que Moctezuma les presentó, una vez que desembarcaron; Vera, de verdadera, y Cruz porque llegaron en Viernes Santo cuando los católicos rinden tributo a la cruz de Jesús.

Bernal Díaz del Castillo refiere que ese primer campamento consistía en un fortín de estilo medieval, de planta rectangular, con cuatro torreones en sus esquinas construido con piedra y maderos de los bergantines que trajeron a Cortés y que fueron barrenados (perforados) para evitar que los inconformes regresaran por su propia cuenta a Cuba. Incluso colocaron una horca y una picota para impartir justicia, a la usanza de las poblaciones españolas y europeas.

La intención del capitán Cortés era desligarse de la autoridad de Diego de Velásquez y responder sólo al Emperador Carlos I. Por eso crearon un ayuntamiento, con fundamento en el derecho de conquista otorgado por la bula de Alejandro VI de 4 de mayo de 1493, ya que esas tierras estaban comprendidas en la concesión de dominio.

El capitán se puso de acuerdo con su gente y eligieron como alcaldes ordinarios a Alonso Hernández de Portocarrero (amigo de Cortés) y  Francisco de Montejo (leal a Velázquez).

También nombraron regidores, alguaciles, procurador, tesorero y contador, todos ellos seguidores de Cortés, estableciendo las bases del primer ayuntamiento de México y América.

Se levantó un acta en que Cortés renunciaba a ser capitán general de la expedición y el cabildo lo nombraba como justicia mayor y capitán general. De este modo, legalmente pudo iniciar la exploración de las nuevas tierras sin temor a violar la ley.

Luego, a los seguidores de Velázquez y opositores a sus planes los mandó apresar, incluso colgó a dos, pero a los demás posteriormente les obsequió regalos y prometió tesoros para evitar intentos de rebelión.

Más adelante, gracias a las alianzas con tlaxcaltecas y otros pueblos, y con el apoyo de sus traductores Marina y Jerónimo de Aguilar, los castellanos iniciarían el camino hacia la ciudad de Tenochtitlan, de la cual les prometió Cortés obtendrían inmensas riquezas porque, según corría el rumor, sus azoteas estaban cubiertas de oro. Y aunque esto resultaría infundado, los españoles quedarían maravillados con aquella urbe que rivalizaba en esplendor y tamaño con las grandes ciudades de la época, emplazada en medio de un enorme lago.

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